Crítica de ‘Intocable’: Movie for the Masses
Domingo, abril 22nd, 2012
Es difícil conciliar la idea de una obra artística —en cualquiera de sus manifestaciones— de compleja arquitectura que, al mismo tiempo, satisfaga el buche de una audiencia mayoritaria que tenga que esforzarse a regañadientes en descodificarla. Es realmente difícil. Esta premisa se convierte en una tesis de trabajo que respalda la holgazanería de quien, ante un bombazo de taquilla como Intocable, se limita a exiliar la posible calidad de una cinta como la que han dirigido a cuatro manos los franceses Eric Toledano y Olivier Nakache.
Y que no se me entienda mal. Intocable tiene truco. Tras generosas capaz del maquillaje que administra su guión, que sigue a pies juntillas toda las estrategias de cualquier manual de escritura cinematográfica, el artefacto se desvela escuálido y carente de todo el peso que podría haber propuesto. Pero es injusto cuestionar una película como esta desde un prisma que trascienda el puro academicismo comercial. Y es que Intocable es, ante todo, una escalera de color que le hace la industria francesa a una cartelera que abusa de los CGI y de los códigos culturales que llegan facturados de importación a las salas de cine europeas —¡¡¡y que se coloca en el puesto 120 de la IMDb con una puntuación de 8,4!!!—.


