Crítica de ‘Prometheus’: metafísica de salón
Domingo, agosto 5th, 2012
Otra precuela
A pesar de lo estimulante que fue saber que Ridley Scott regresaba al universo Alien, la idea de una precuela inscrita en esta fragmentada franquicia no podía sino acogerse con un cierto desánimo. El anuncio contaba con un par de poderosos aliados, a saber: la explicación de una serie de claves inconclusas que quedaron sepultadas bajo el peso del xenomorfo —el bicharraco, en adelante— y el impulso de una cierta tesis trascendental, que de algún modo estaba presente en la tercera entrega de la saga.
En este sentido, Prometheus no decepciona. Scott vuelve a hacerse con las riendas de la ciencia-ficción en su versión más reflexiva, aunque sin darle la espalda a un espectáculo pulcro y medido; quirúrgico y frío. No estamos ante una revisión de las tesis de Blade Runner —si algún día el director inglés pretendió reeditar aquella obra maestra con esta precuela de Alien alguien debió devolverle a la realidad—, aunque quizás, siendo generosos, podríamos entender esta película como una especie de anexo accidental a los planteamientos manejados en aquella joya de 1982.









