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	<title>El Piloto Automático</title>
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	<description>Un buffet libre de información</description>
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		<title>&#8216;Todavía te calzo otra&#8217;: David Fincher confirma la secuela de &#8216;El club de la lucha&#8217;</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Dec 2012 11:16:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Piloto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>

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		<description><![CDATA[Parece que finalmente David Fincher no se subirá al carro de Star Wars VII. El director norteamericano ha confirmado a la revista Variety que ya trabaja en la segunda parte de El club de la lucha. La película, cuyo argumento transcurrirá siete años después de los acontecimientos descritos en la película que protagonizaban Brad Pitt [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Parece que finalmente David Fincher no se subirá al carro de Star Wars VII. El director norteamericano ha confirmado a la revista Variety que ya trabaja en la segunda parte de <em>El club de la lucha</em>. La película, cuyo argumento transcurrirá siete años después de los acontecimientos descritos en la película que protagonizaban Brad Pitt y Edward Norton, ya ha recibido el título provisional de <em>Todavía te calzo otra</em>, y la acción pasará de Los Ángeles a Zahara de los Atunes.</p>
<p><span id="more-338"></span></p>
<p>&#8220;Creo que esta tierra salvaje está cargada de posibilidades&#8221;, ha declarado Fincher. Por su parte, Chuck Palahniuk, responsable de la novela original, ha expresado su rechazo al proyecto. &#8220;Menuda mierda, tú&#8221;, fueron sus palabras exactas. Pese a todo, se desconoce si los motivos que hay tras la disconformidad del escritor son de tipo creativo o por cuestiones pecuniarias, ya que Fox ha reconocido que, al tratarse de una historia completamente nueva sin personajes de la primera entrega entienden que &#8220;no debemos pagarle un puto duro&#8221;, según aseveró Arnon Milchan, en un tono muy próximo a la herrumbre del universo Fight Club.</p>
<p>El relato de<em> Todavía te calzo </em>otra sitúa al personaje de Edward Norton en la costa de Cádiz. Con objeto de mantener la promesa de que los personajes de<em> El club de la lucha</em> no aparecerían en esta película, Fincher ha optado por una solución prestada. &#8220;Pienso hacerme un Ridley Scott&#8221;, apuntó el director de <em>La red social</em>. &#8220;Mi idea&#8221;, continuó, &#8220;es colocarle un saco papas a Andrew Garfield en la cabeza, como hicieron con Norton en <em>El reino de los cielos</em>, y poner en los carteles que es Edward&#8221;. No obstante, fuentes de Fox han declarado que a menos que busquen a otro actor para hacer de &#8220;el narrador&#8221;, el presupuesto podría colocarse por encima de lo programado, habida cuenta de que, como apuntó una fuente anónima del estudio, &#8220;Andrew tiene cabeza para llevar la cuenta de cuatro Mercadona sin ordenador&#8221;. Por otro lado, &#8220;el narrador&#8221; pasará a ser &#8220;el que va contándote qué pasa&#8221; y tendrá acento de Baeza, con objeto de evitar suspicacias que levanten las ansias de Palahniuk.</p>
<p>El personaje que interpretaba Norton estaría desfigurado y se habría deshecho de su caótica vida anterior dedicándose a la pesca del atún. Pero todo cambiará cuando un equipo de industriales marbellíes proyecten una urbanización de superlujo en las inmediaciones de las aguas donde ejerce &#8220;el narrador&#8221; (también conocido como Jack). En ese momento, tirará de agenda para reunir de nuevo al Proyecto Mayhem. &#8220;Se trata de una historia de reencuentro, de cómo afrontar el camino de la reconciliación y de la importancia de la catarsis fraternal&#8221;, aseguró Lawrence Kasdan, con quien Fincher coincidió en las rondas de entrevistas para el proyecto de Star Wars y que se enroló en la secuela de El club de la lucha &#8220;por no estar mano sobre mano&#8221;, como él mismo reconoció.</p>
<p>El film empezará a filmarse el próximo 29 de febrero.</p>
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		<title>Venta de segunda mano por Internet, o la insoportable levedad del no saber leer</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Dec 2012 13:03:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Piloto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Tecnología]]></category>

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		<description><![CDATA[Soy usuario de eBay desde hace muchos años. No recuerdo desde cuándo. Mi primer periodo de actividad intensa fue en verano de 2004, por razones que no vienen al caso. He comprado mucho a través de este portal de subastas, y en ocasiones también he aprovechado para deshacerme de algún artículo que, bien cogía polvo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Soy usuario de eBay desde hace muchos años.</p>
<p>No recuerdo desde cuándo. Mi primer periodo de actividad intensa fue en verano de 2004, por razones que no vienen al caso. He comprado mucho a través de este portal de subastas, y en ocasiones también he aprovechado para deshacerme de algún artículo que, bien cogía polvo en el armario, bien me podía suponer una pingüe ganancia que en ese momento me resultara más importante que el uso que pudiera darle al producto en sí.</p>
<p>El caso que voy a contaros está a medio camino de ambas situaciones. Desde hace un par de meses traté de darle salida a un lote compuesto por una Xbox 360 Slim con disco duro integrado de 250 GB, así como más de una veintena de juegos, un cable HDMI de alta calidad y una unidad Kinect. ¿La razón de la venta? Falta de uso, principalmente. Cuento con una PlayStation 3 con chorrotocientos juegos que, por otro lado, no tengo tiempo de disfrutar. Tal es así que desde que me mudé hace unos meses, el lote descrito no salió de una caja convenientemente acomodada en el armario. Antes de ese momento se limitó a reposar en el aparador de salón viendo la vida pasar sin que nadie la encendiera más que para darle un poco de sana actividad que evitase su anquilosamiento.</p>
<p><span id="more-313"></span></p>
<p>Tras varios intentos de venta a través de algunos portales de venta directa de productos de segunda mano, pruebo suerte en eBay. Mis experiencias siempre han sido razonablemente buenas con este sitio, y no sólo por la organización de la propia página, sino por la comunidad que se ha generado en torno a ella. No olvidemos, amigüítos, que esto de Internet no es más que un canal, y que son sus usuarios los que alimentan sus bondades, pero también sus, en ocasiones, irritantes problemas. El caso de eBay bascula en la primera dirección. Los gestores del portal velan por un correcto funcionamiento y por la armónica relación entre compradores y vendedores. De modo que, heme yo ahí, poniendo mi anuncio:</p>
<p>http://www.ebay.es/itm/200862819208?ssPageName=STRK:MESOX:IT&amp;_trksid=p3984.m1562.l2649#ht_500wt_1414</p>
<p>Conste que esta fue la tercera versión del anuncio. Antes traté de venderlo en fórmula de &#8220;Cómpralo ya&#8221; y con otros precios de salida. Fue en esta tercera ocasión cuando un usuario participó en la puja. Pero desde la entrada en escena de este tipo, todo fueron despropósitos y situaciones próximas al surrealismo davidlynchesco.</p>
<p>Para describir el devenir del disparate que me acompañó en los siguientes días hasta el momento presente, recurriré a las comunicaciones originales, omitiendo la identidad del individuo que en los últimos dos días me ha dedicado perlas que flotan entre amenazas, insultos y serios atentados a la ortografía castellana. Mi compromiso con este post es mostrarte qué puede ocurrir si confías en que determinados usuarios de eBay (en segundamano.es no hubo ningún tipo de problema con la interpretación del texto, y otros eBayers consultaron sus dudas antes de pujar), y para ello, te presentaré la cadena completa de mensajes cruzados que nos hemos dedicado este señor (y su esposa, para tu sorpresa y la mía) y un servidor.</p>
<p>No hay intención alguna de omitir pasajes del culebrón con ánimo de manipulación. Ya verás que la historia se cuenta ella solita.</p>
<p>Bien, ya has visto el anuncio. No obstante, trasladaré el texto de la descripción del lote a este artículo:</p>
<blockquote>
<h2>Xbox 360 Slim 250 GB + 24 juegos + Kinect + HDMI (embalaje original)</h2>
<p>Vendo lote compuesto por los siguientes artículos:</p>
<div>
<ul>
<li>Xbox 360 Slim con disco duro de 250 GB. Incluye un mando inalámbrico y los accesorios básicos del set de venta. Todo va en su embajale original. Su funcionamiento es impecable, apenas la habré encendido unas 30 ó 40 veces.</li>
<li>24 juegos. Algunos de ellos son ediciones especiales y otros todavía conservan el precinto.</li>
<li>Kinect. Es importante que prestes atención en este punto. El dispositivo funciona correctamente en el apartado técnico, pero tiene una pieza rota. Se trata del eje del cabezal. No me he molestado en ver cómo podría arreglarse, pero me imagino que no reviste problemas. En cualquier caso, ten en cuenta esto: aunque no tiene fallos de funcionamiento electrónico, el mecanismo mecánico que hace que el cabezal se mueva de arriba a abajo y viceversa está roto, por lo que habría que comprobar en el servicio técnico si tiene solución.</li>
<li>Cable HDMI de alta calidad.</li>
</ul>
<div>Si eres de Sevilla, puedes recoger en mano el lote y ahorrarte los gastos de envío. El envío se realizará sólo dentro de territorio nacional peninsular. Para envío a las islas, consulta antes, por favor. Los envíos requieren de un pago adicional de 40 euros, en concepto de transporte y manipulación.</div>
</div>
<div>Los medios de pago posibles son transferencia bancaria, PayPal o pago en mano, en caso de entrega local. El envío se realizará dentro de las 24 horas siguientes tras haberse hecho efectivo el pago.</div>
</blockquote>
<p>El precio de salida de la puja era de 270 euros, que fue el que se mantuvo como precio final. Los gastos de envío del mismo estaban marcados con un total de 40 euros. Fue el servicio Express de Correos el que emplee a tal efecto, por el que me crujieron más de 30 euros, a los que hay que sumarles el precio de la caja que me surtieron en la propia oficina y la cinta de embalar que, como me confesó uno de los empleados del servicio, cobran a un precio alto aprovechando que el cliente no suele llevar una encima. Tan lógico como ruín, por otro lado.</p>
<p>Pues bien amigüítos, comienza el espectáculo.</p>
<p>El lote se puso en subasta el lunes 10 de diciembre rozando las 23:00 horas. A la mañana siguiente detecto una primera puja que acepta el precio de salida. No obstante, mi gozo en un pozo: el usuario me envía un mensaje usando el sistema de comunicación interna de eBay a las 13:51:</p>
<blockquote><p>Hola me he equivocado y deseo retirar la puja, lo siento. Un saludo</p></blockquote>
<p>Ahí queda la cosa. Pienso en contestar reprochándole el error, pero finalmente desisto. Me faltaba tiempo para poder responderle en estos términos, así que decido posponer la tarea a la noche, una vez que hubiese terminado con una serie de responsabilidades que en ese momento ocupaban mi tiempo. Ya por la noche compruebo que no me ha insistido en el asunto, así que resuelvo dejarlo estar hasta el jueves 13 de diciembre, cuando termine la puja. En caso de que nadie más pujara, si este usuario quedaba como vencedor de la puja y reiteraba su error, me vería obligado a cancelar la operación a regañadientes y volver a empezar de cero. No obstante, confiaba que el registro de una puja animaría el cotarro e invitaría a otros a participar. Lo peor que podía pasar era que me quedase como estaba.</p>
<p>Pero me equivocaba.</p>
<p>Cuál no fue mi sorpresa cuando comprobé, durante la mañana del viernes 14 de diciembre, que nadie más había pujado por el lote. Pero no sólo eso: el mismo usuario que marcó la puja inicial me había enviado un mensaje, pero no era lo que yo esperaba:</p>
<blockquote><p>Hola, soy el ganador de la consola, he intentado pagarla ahora mismo por PAYPAL pero tengo que tener algun problema que me es imposible resolver ahora pues estoy de viaje hasta el dia 20 o 23, solo serian 10 dias. Puedes mirar mis votos positivos para ver que pago todo puntualmente. Solo te pido que esperes hasta esa fecha. Si no puedes dasela al siguiente pujador, pero te agradeceria que esperases. Un saludo y espero tu respuesta</p></blockquote>
<p>¿No da la impresión de que este tipo no es el mismo que el del mensaje anterior? Durante mis intentos anteriores por vender la consola en otro portal de venta directa me topé con varios intentos de timo siguiendo la fórmula de la estafa nigeriana. Era por ello que este mensaje me escamó. Quienes conozcan el funcionamiento de PayPal saben que el escenario que plantea este usuario es, como poco, extraño. Y el hecho de mantener la venta en suspenso tampoco me resultaba especialmente atractivo: si el tipo acababa retractándose, corría el peligro de que eBay me cobrase la comisión de la venta y yo acabase comiéndome la consola con papasfritas. De modo que le respondo:</p>
<blockquote><p>Prueba a pagar por transferencia bancaria. Si en 10 días no me pagas, no puedo cancelar la operación y me cobra eBay. Esto no es gratis. Por favor, abona el artículo hoy.</p>
<p>Un saludo</p></blockquote>
<p>Ya se sabe que quien no llora, no mama. Y siendo viernes, me temía que en caso de que se demorara el pago, ésta acabaría haciéndose efectivo durante la semana siguiente, con lo que ya me aproximaba a las fiestas navideñas para realizar el envío, lo cual puede llegar a ser un infierno en Correos. El objetivo era agilizar lo más posible la transacción, pero al final fue más caro el collar que el perro.</p>
<p>Mi comprador mueve ficha:</p>
<blockquote><p>Por favor mira mis votos y veras que no miento cuando te digo que en 6 días te pagare eso tenlo por seguro confía en mi por favor pues no tendría ningún sentido hacerte esperar para luego no pagarte. Ahora me es imposible pues estoy fuera pero te garantizo que en 6 días lo tienes</p></blockquote>
<p>Para quien no lo sepa, el sistema de votos en eBay tiene por objetivo garantizar unos márgenes de confianza entre usuarios. En este caso, el tipo que ha acabado por recurrir a las siniestras y ambiguas amenazas tiene 323 votos, con un altísimo índice de valoraciones positivas. Sólo un par de ellas son negativas, y valoran su actividad como vendedor. No soy amigo de la confianza ciega, y menos en los lodos 2.0. Pero al menos, siguiendo las garantías que propone eBay y tratando de empatizar con la situación que me plantea, acabo cediendo. Al fin y al cabo, lo peor que puede pasar es que el portal le penalice a él en caso de que falte al compromiso que estaba adquiriendo y que yo tuviese que empezar de nuevo en la búsqueda de un comprador (un escenario que, de todos modos, tendría que plantear si no aceptaba sus condiciones). De este modo:</p>
<blockquote><p>Ok. Entre el miércoles y el jueves necesito que se haya hecho efectivo el pago.</p></blockquote>
<p>Le expreso mi voluntad de confiar en su palabra y me empiezo a hacer a la idea de que hasta la semana siguiente no podría cerrar la operación. No obstante, el rosario de disparates aún se las prometía cuando mi comprador me remite un nuevo mensaje:</p>
<blockquote><p>Mira podemos hacer una cosa para que esetes seguro que te pagare dame el número de cuenta y datos y le diré a un familiar que entre hoy y el lunes te ingrese 100 € el resto el 20 cuando vueva vale así estarás seguro de que te pagare</p></blockquote>
<p>Extraño, ¿verdad? No le veía mucho sentido, a pesar de que la intención de afianzar la confianza con esa maniobra es evidente. Así, mi respuesta no se hace esperar:</p>
<blockquote><p>Si vas a hacer eso, dile al familiar que lo pague todo y se lo das tú a esa persona el día 20, como dices.</p></blockquote>
<p>Y atención porque la cordialidad se seca y empieza a adquirir un tacto mucho más áspero. Parece que mi escepticismo irrita a este individuo, que opta por virar a una pose más directa y ofensiva:</p>
<blockquote><p>Mira estoy fuera de España y cada conexión me cuesta una pasta mo puedo pedir más que 100€ a mi familia si aún así no confías en que te pagare cancela la puja y ya esta pero me parecería mal que por 6 duas lo hicieras además si te ingreso los 100€ el que tendría que confiar en ti sería yo lo hago. Pero lo dicho si tienes tanta prisa dásela al anterior pujador. Aunque te pido que seas paciente y esperes, no tengo 323 votos porque si amigo. Un saludo</p></blockquote>
<p>La recurrencia al tema de los votos ya no me parece tan lógica como exhibicionista, como la actitud del gallo que quiere reivindicarse como el más chulo del gallinero. En cualquier caso, y aunque el tono que emplea este tipo me escama, acabo volviendo al planteamiento anterior. En cualquier caso, si me realiza una transferencia de 100 euros, entiendo que se percibe en calidad de señal, y que hasta que no se complete el resto del pago no realizo el envío del lote. En fin, es la forma de garantizarme que la transacción acabará completándose, al menos, con un pequeño retraso. Visto así, accedo a su propuesta.</p>
<p>La realidad, no obstante, todavía se reservaba otra vuelta de tuerca. Este mensaje llega a mi bandeja de entrada:</p>
<blockquote><p>En 10 minutos tienes ingresado los 310€ espero me mandes la consola hoy . Un saludo</p></blockquote>
<p>Ante esto, sorprendido, respondo con cautela:</p>
<blockquote><p>Avísame cuando hayas hecho el pago e indícame el número de operación y el medio de pago elegido</p></blockquote>
<p>Poco después, recibo un email, pero no ya notificando un mensaje a través de la vía de eBay, sino a mi cuenta personal:</p>
<blockquote><p>Ya lo tienes ingresado en tu cuenta lo puedes ver por internet. Espero tus noticias</p>
<p>Enviado desde mi iPhone</p></blockquote>
<p>Me dirijo al panel de control de mi cuenta bancaria y ojo con la sorpresa: no sólo se ha hecho ya efectivo el pago, sino que además, efectivamente, me ha abonado los 310 euros (270 euros de la subasta ganada más 40 euros en concepto de gastos de envío). Tu asombro probablemente es tan grande como el mío. En un primer momento, este tipo no podía abonar el artículo; luego, sólo podía entregar una señal de 100 euros. Y ahora, no sólo podía realizar una transferencia, sino además abonando la totalidad de la operación.</p>
<p>Una vez comprobado, la pelota pasa a estar en mi tejado. Bien, rebobinamos. Si recuerdas el anuncio que publiqué, en él indico que los envíos los realizo dentro de las 24 horas siguientes a la recepción efectiva del pago. El sentido de esto es que en el momento del ingreso puedo estar ocupado con otros asuntos (en ese contexto estaba precisamente trabajando), de modo que disponga de un plazo razonable para preparar el paquete, dirigirme a la oficina de Correos y proceder con las gestiones. En cualquier caso, le expreso mi intención de enviar el paquete ese mismo día:</p>
<blockquote><p>Todo perfecto. He dado aviso de que vayan preparando el lote para ver si puedo apurarme y enviarlo hoy. En este momento están reiniciando la consola para que cuando la enciendas esté como el primer día. Deben estar preparando el paquete en este momento. Haré lo posible por hacértelo llegar mañana.</p>
<p>Un saludo</p></blockquote>
<p>Happy ending, según parece. Él responde:</p>
<blockquote><p>Vale muchas gracias desde Paris <img src='http://www.elpilotoautomatico.es/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':)' class='wp-smiley' /> </p></blockquote>
<p>En ese momento son las 11:10 de la mañana de viernes 14 de diciembre.</p>
<p>Preparo todo el lote para poder enviarlo en cuanto termine de trabajar. Enciendo la consola para reiniciarla, de modo que no se encuentre con mis datos personales asociados a mi perfil en Xbox Live. Antes de eso me doy un paseo por el sistema para comprobar que no tengo que salvar datos guardados en la memoria y, una vez hecho eso, paso a dejarla con los valores iniciales. Agrupo los juegos, Kinect y el cable HDMI y lo dejo todo en su embalaje original, tal y como me comprometí. Aproximadamente a las 15:00 horas me desplazo a la oficina de Correos, donde preparo el paquete y lo envío. Aquí está el recibo:</p>
<p><a href="http://www.elpilotoautomatico.es/wp-content/uploads/2012/12/correos.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-319" title="correos" src="http://www.elpilotoautomatico.es/wp-content/uploads/2012/12/correos.jpg" alt="" width="600" height="450" /></a></p>
<p>Final feliz. O al menos, eso es lo que yo pensaba.</p>
<p>Por razones que no vienen al caso, cuando recibo un nuevo mensaje por parte de este usuario no estoy en mi domicilio. Son las 10:24 del sábado 15 de diciembre y esto es lo que veo:</p>
<blockquote><p>Soy la mujer de XXXXX, me pudo mandar ayer la consola?. Por que agencia, le doy mi numero de móvil por si me tienen que llamar XXXXXXXXX me llamo XXXXX.<br />
Un saludo</p></blockquote>
<p>Evidentemente, una vez más Correos no se ha tomado la molestia de hacer bien su trabajo. Pero eso es harina de otro costal. Como digo, no estaba en disposición de responder en ese momento, algo que parece que irrita a esta nueva pieza en la partida:</p>
<blockquote><p>Han enviado la consola como me dijeron ?</p></blockquote>
<p>Y a los pocos minutos, de nuevo:</p>
<blockquote><p>Ha enviado la consola y si es así por que compañía es para llamar y saber porque aún no la han traído e ir a recogerla si fuese necesario ya les dijo mi marido que la necesitaba este fin de semana y ustedes ponían servicio urgente de envío una vez recibido el pago y ayer hicimos lo imposible para que tibiaran el pago que se hizo efectivo a las 10&#8217;30 de la mañana. Espero su respuesta pues ahora la que desconfía soy yo, ya que ayer no confiaban en mi marido. Un saludo</p></blockquote>
<p>La tensión va en aumento. Ante esto, me veo obligado a abandonar las tareas que me ocupaban en ese momento para trasladarle la atención a mi airada interlocutora a través de un mensaje incómodamente escrito desde el móvil:</p>
<blockquote><p>Buenas tardes, para empezar, quiero recordarle que las condiciones del anuncio eran muy claras: el artículo se enviaría dentro de las 24 horas siguientes a la recepción efectiva del pago. En este sentido, el envío, que se realizó horas después del cierre de la transacción, fue una deferencia por mi parte, dado que las condiciones que yo expuse desde el principio eran, insisto, muy claras al respecto.</p>
<p>Por otro lado, el envío se realizó aproximadamente a las 15:00 a través del servicio express de correos, TAL Y COMO SE EXPONÍA en las condiciones de venta del artículo. Ya le dije ayer a su marido que haría lo posible por hacérselo llegar hoy, pero, de nuevo le digo, yo he hecho todos los esfuerzos a mi alcance, aún cuando se extralimitaban al compromiso que exponía en mi anuncio.</p>
<p>En estos momentos no tengo en mi poder el justificante de envío porque no estoy en mi domicilio, pero se lo enviaré en cuanto llegue. En cualquier caso, su demostración se desconfianza me ha parecido muy poco apropiada.</p></blockquote>
<p>Aunque esta respuesta era de recibo, sé que no va a templar los ánimos de la señora, pese al intento por hacerle entender la situación. Y de hecho, no me equivoqué:</p>
<blockquote><p>Tampoco le parecéis ayer a mi marido su desconfianza por realizar el pago 6 días después de la compra cuando usted no pone en las condiciones el tiempo en que se tiene que realizar el pago, así que yo también estoy disgustada por su desconfianza, aún asi reciba un cordial saludo y cuando pueda me manda el número de Correos para ver di llegara hoy o el lunes</p></blockquote>
<p>No negaré que hice importantes esfuerzos por no responderle pidiéndole que desenmarañara este galimatías. Confieso que tuve que leer dos o tres veces la misiva para acercarme al sentido de lo que pretendía expresar (probablemente tú, lector, hayas tenido que hacerlo también). A pesar de todo, me contengo, limitándome al papel que me ha tocado en este dolor de cabeza de historia. No obstante, no puedo evitar poner en su conocimiento una recapitulación del relato hasta el momento, algo que sería un triste avance de lo que estaría por llegar:</p>
<blockquote><p>Copia del recibo de envío:</p>
<p>https://www.dropbox.com/s/XXXXXXXXXXX</p>
<p>Por otro lado, los pagos se hacen tras la finalización de la subasta en eBay, no una semana después. Eso es de sentido común, y creo que las cuestiones de sentido común huelga señalarlas entre las condiciones de la transacción. En el futuro, les recomiendo que lean cuidadosamente las condiciones de venta antes de usar este sistema y no se tomen la libertad de interpretarlas a su gusto en detrimento del resto de la comunidad de eBay.</p>
<p>Esta transacción ha sido un desastre desde el comienzo. Primero, su marido pujó por el artículo y luego dijo que había sido por error. Luego se desmiente a sí mismo y me dice que le posponga el pago. Después que si me paga 100 euros y el resto la semana que viene. Luego lo paga todo y me exige que lo envíe YA, contraviniendo las condiciones que expongo en el anuncio. Tengo EL DETALLE de faltar a una serie de requerimientos personales para poder enviar el paquete ANTES DE LO QUE ME COMPROMETÍ EN MI ANUNCIO y me atosigan con mensajes un sábado por la mañana porque no han sabido ser lo suficientemente previsores en esta cuestión. Todo muy extraño. Llevo muchos años siendo usuario de eBay y jamás me topé con semejante cadena de rarezas en una misma transacción.</p>
<p>Espero que el paquete llegase durante la mañana y que todo sea de su agrado. De no ser así, lo siento mucho, pero yo he cumplido con todas y cada una de las condiciones expuestas en mi anuncio.</p>
<p>Un saludo</p></blockquote>
<p>Son las 18:21 cuando envío este mensaje. A las 21:09 del mismo sábado 15 de diciembre recibo esta respuesta:</p>
<blockquote><p>Pues no, no ha llegado, rarezas veo pocas, pues las personas no somos maquinas y en el mundo en el que vivimos sucenen cosas o situaciones que cambian de un momento a otro. Si los Emails de mi marido le han molestado o los mios le pido disculpas (aunque no creo que tenga que hacerlo) pues el articulo se pago correctamente horas despues de comprarlo, por lo que los de los 100€ sobra. De cirle que nosotros tambien llevamos mucho tienmpo en este sistema de ebay y la presuncion es solo eso presuncion. usted no pone que hay que pagarlo 1,2 o los dias que sean, algo que nosotros si ponememos en nuestras ventas para evitar situaciones como estas y damos cinco dias para el pago del articulo, algo que creo deberia usted de incluir en la descripcion de lo que vende y que NO PONE. Por lo que la razon no es suya señor mio. Si usted a tenido que perder tiempo en mandar la consola, nosotros hemos perdido tiempo y dinero en sus prisas por cobrar. Sin mas quiero dejar zanjado este asunto, cuando llegue la consola y mi hijo la pruebe y este todo correcto realizare la votacion oportuna (positivia si todo esta bien claro esta).<br />
Sin mas reciba un cordial saludo.</p></blockquote>
<p>Pasando de largo ante los planteamientos filosóficos que pone la señora sobre la mesa (la ruptura con la tradición mecanicista, la invocación del principio de identidad), parece que insiste en centrarse en lo que no está en mi anuncio, el lugar de pararse a mirar lo que sí que se describe. Esto será importante, porque mis sospechas van encaminadas en la dirección de que esta familia jamás leyó la descripción de mi oferta publicada en eBay, limitándose a leer el titular del anuncio. Por cierto, no puedo dejar de señalar la bipolaridad de los textos, donde se pasa de un tono cortés con una redacción correcta y más o menos elaborada a construcciones torpes, groseras y cargadas de faltas de ortografía y errores gramaticales. Muy extraño.</p>
<p>En fin, parece que con esto queda aquí. Pero nuestra amiga aún tiene una bala en la recámara:</p>
<blockquote><p>Por cierto como ultimo comentario, creo que debería de fijarse en sus votos en los de mi marido antes de escribir su monologo, creo que la diferencia es clara, tanto en actividad cono efectividad. Un saludo</p></blockquote>
<p>&#8220;Y seguramente la tiene más grande que yo. Y debe mear más lejos&#8221;, estoy tentado de remitirle como respuesta. El ambiente de pitorreo gana peso, y aunque admito que me dieron muchas ganas de contestar con alguna broma al respecto, entiendo que la señora busca bronca, de modo que me contengo, aunque no puedo evitar responder:</p>
<blockquote><p>Todos esos votos no refutan la secuencia de disparatadas situaciones vinculadas a esta transacción. Le ruego que no recurra a razonamientos tan endebles para justificar las molestias que está ocasionando este asunto.</p></blockquote>
<p>Ese fue uno de mis peores errores cometidos en toda esta historia.</p>
<p>Son las 22:03 cuando me responde con la mejor de sus dignas poses con un par de mensajes:</p>
<blockquote><p>Con todos mis respetos se ha ganado a pulso un voto negativo. Aun asi le doy las gracias por todo</p></blockquote>
<p>Y</p>
<blockquote><p>Disparatadas situaciones en las cuales usted ha cobrado en menos de 24 horas de la finalizacion del articulo</p></blockquote>
<p>En fin, lector, si estás cansado de leer, figúrate cómo estaba yo en ese momento:</p>
<blockquote><p>señora, por favor, son más las 22:00. lleva usted más de doce horas con este asunto. vote lo que a usted le parezca, pero deje de reprocharme sus problemas. su actitud me parece del todo alejada de lo que podría entenderse como razonable.</p></blockquote>
<p>Yo sí que sé cómo divertirme un sábado por la noche, ¿eh? Pero nuestra amiga no se queda atrás:</p>
<blockquote><p>Si yo llevo 12 horas pero usted entra al trapo no precisamente para decir nada agradable con sus palabras, las cuales usted cree correctas pero que ofenden. No se preocupe que le dejo tranquilo no le molestare mas. Agur</p></blockquote>
<p>La tradición epistolar ha perdido a una notable autora, como podemos comprobar. De cualquier forma, insisto, el peor de mis errores fue seguir tirando del hilo en lugar de cortarlo por lo sano:</p>
<blockquote><p>Tengo la cortesía de atenderle para no darle la impresión de que hago oídos sordos a su insistencia. Veo que ha sido un error. Lo agradable o no de mis palabras lo dejo a su elección, que por mi parte no tengo intención de agradar o desagradar, limitándome a presentar de la forma más cabal que soy capaz una situación de la que tengo la impresión que usted no acaba de hacerse cargo. Si se siente ofendida, le pido disculpas, pero mis limitaciones me impiden expresar de otro modo toda esta situación.</p></blockquote>
<p>Ahí queda la cosa. Son las 22:26 del sábado 15 de diciembre y llegados a ese punto estoy hasta las narices de la molestia que me está suponiendo la venta.</p>
<p>A la mañana siguiente, no obstante, recibo el siguiente mensaje:</p>
<blockquote><p>Hola soy XXXX, anoche leyendo los mensajes que se cruzaron mi mujer y usted me lleve un disgusto por que no habia necesidad de nada de eso, pues usted y yo cumplimos con la transaccion, y es cierto que usted realizo con premisa el envio para que llegara el sabado, que se podia haber aplazado hasta el lunes y que por cortesia no hizo. En mi nombre y el de mi mujer le pido disculpas si algo le molesto y le aseguro que si la consola esta bien, algo que estoy seguro estara, tendra su voto positivo y recomendado por su prontitud en el envio. De nuevo le pido disculpas y reciba un cordial saludo.</p></blockquote>
<p>Se hizo la luz. Por fin algo de sentido común en toda esta historia. Me quedo más tranquilo, sabiendo que con el inicio de la semana esta familia recibirá el lote, cruzaremos los votos por la transacción y seguiremos con nuestras vidas.</p>
<p>Qué equivocado estaba.</p>
<p>Es martes 18 de diciembre y el reloj marca las 10:45 de la mañana. Nuestro amigo ha vuelto:</p>
<blockquote><p>Resulta que despues de tantas palabras bonitas por su parte me manda la kinet con el soporte que hace que se mueva partido. Si hoy no toma parte en este asunto devolviendome el dinero correspondiente al valor de la kinet actuare de la forma que legalmente me permite la ley, la cual la conozco bioen. Me parece una desfachatez por su parte mandar algo NO ESTROPEADO QUE PUEDE TENER ARREGLO, SI NO ROTO. ME PARECE VERGONZOSO POR SU PARTE. ESPERO SUS NOTICIAS</p></blockquote>
<p>Toca rebobinar. Como te expuse al inicio de esta epopeya digital, la descripción del lote que ofertaba en eBay era esta:</p>
<blockquote>
<h2>Xbox 360 Slim 250 GB + 24 juegos + Kinect + HDMI (embalaje original)</h2>
<p>Vendo lote compuesto por los siguientes artículos:</p>
<div>
<ul>
<li>Xbox 360 Slim con disco duro de 250 GB. Incluye un mando inalámbrico y los accesorios básicos del set de venta. Todo va en su embajale original. Su funcionamiento es impecable, apenas la habré encendido unas 30 ó 40 veces.</li>
<li>24 juegos. Algunos de ellos son ediciones especiales y otros todavía conservan el precinto.</li>
<li>Kinect. Es importante que prestes atención en este punto. El dispositivo funciona correctamente en el apartado técnico, pero tiene una pieza rota. Se trata del eje del cabezal. No me he molestado en ver cómo podría arreglarse, pero me imagino que no reviste problemas. En cualquier caso, ten en cuenta esto: aunque no tiene fallos de funcionamiento electrónico, el mecanismo mecánico que hace que el cabezal se mueva de arriba a abajo y viceversa está roto, por lo que habría que comprobar en el servicio técnico si tiene solución.</li>
<li>Cable HDMI de alta calidad.</li>
</ul>
<div>Si eres de Sevilla, puedes recoger en mano el lote y ahorrarte los gastos de envío. El envío se realizará sólo dentro de territorio nacional peninsular. Para envío a las islas, consulta antes, por favor. Los envíos requieren de un pago adicional de 40 euros, en concepto de transporte y manipulación.</div>
</div>
<div>Los medios de pago posibles son transferencia bancaria, PayPal o pago en mano, en caso de entrega local. El envío se realizará dentro de las 24 horas siguientes tras haberse hecho efectivo el pago.</div>
</blockquote>
<p>Tómate tu tiempo para cotejar la iracunda queja de mi comprador con la descripción de mi anuncio. No hay prisa. Si has llegado hasta aquí, es evidente que dispones de tiempo. Una vez hecho eso, proseguimos.</p>
<p>A estas alturas hay poco margen para la duda: me enfrento a una familia poco razonable, con una facilidad pasmosa para involucrarse en enfrentamientos y, sobre todo, incapaz de comprender con todo su alcance lo que lee (si acaso se tomó en algún momento la molestia de leer el anuncio por completo). Huelga decir que la opción de que le devuelva el dinero correspondiente a Kinect (¿parte proporcional? ¿precio devaluado por el uso? ¿en base a qué? ¿siguiendo qué criterio?) queda totalmente descartada, así que le respondo:</p>
<blockquote><p>Cito:</p>
<p>&#8220;Kinect. Es importante que prestes atención en este punto. [...] El dispositivo funciona correctamente en el apartado técnico, pero tiene una pieza rota. Se trata del eje del cabezal [...] el mecanismo mecánico que hace que el cabezal se mueva de arriba a abajo y viceversa está roto, por lo que habría que comprobar en el servicio técnico si tiene solución&#8221;.</p>
<p>Creo que hay poco lugar abierto a la interpretación o a la ambigüedad. Repito: en el anuncio se dice PIEZA ROTA, EL CABEZAL ESTÁ ROTO y HABRÍA QUE COMPROBAR EN EL SERVICIO TÉCNICO SI TIENE SOLUCIÓN.</p>
<p>El anuncio era (ES) claro, explícito y muy directo al respecto.</p>
<p>Tome las medidas que considere oportunas.</p></blockquote>
<p>A partir de aquí, figúrate lo que queda por delante. Su siguiente mensaje fue un jugoso anticipo:</p>
<blockquote>
<div>Que majo eres coño vendiendo cosas rotas, por que no lo pusiste en rojo y grande para que se viera bien?</div>
<div>Que sepas que aquí no quedara esto.</div>
<div>Salu2 y nos vemos en Sevilla amigo</div>
</blockquote>
<p>Se acabaron las cortesías, el hablarnos de usted y todo atisbo de educación. Mi amigo se quita la máscara y desvela su verdadera faceta. No sólo recurre a una ironía siniestra y malhablada, sino que además hace alarde de una inteligencia mínima. Resulta que si no aparecen textos en grande y rojo, no hay forma de detectar un aviso (ni siquiera si, como es el caso, está resaltado en negrita y capitaliza toda la atención del anuncio al tratarse de la descripción más extensa, pormenorizada y reiterativa de todo el texto). Quizás también debería colocar GIFs animados y enormes flechas que señalen la importancia de esa sección.</p>
<p>En cualquier caso, me interesa subrayar que en este momento la actitud de mi comprador se hace claramente agresiva: el tono amenazante ya es más que evidente.</p>
<p>No obstante, insisto en mi postura:</p>
<blockquote><p>Entiendo que si dice que &#8220;por que no lo pusiste en rojo y grande para que se viera bien?&#8221; es porque admite que está presente en la descripción del anuncio, aunque usted no lo vio, sea cual fuere la razón de ello, ya que está a la misma altura tipográfica, color y dedicación en estructura que el resto del texto que, por lo que parece, no le pasó desapercibido (con la excepción de lo referente a las condiciones de envío, capítulo que merece atención aparte, como ya hemos comprobado).</p>
<p>Su queja no tiene fundamento alguno, ni para arrojar sus iras contra mí como ni para recurrir a ese tono soez o emplear amenazas. No es responsabilidad mía que usted no haya prestado atención al anuncio.</p>
<p>En cualquier caso, como digo, si quiere tomar acciones legales es libre de hacerlo.</p></blockquote>
<p>Creo que es en estos momentos cuando se da cuenta este individuo de que el error ha sido suyo, por lo que empieza a desplegar una serie de argumentos que son como pólvora mojada cargando cañones en el frente:</p>
<blockquote><p>No voy a entrar en berborrea con usted que se le da muy bien por cierto en anuncio no dice que la kinet esta rota (por que ) pues yo se lo digo por que esperaba alguien confiado como yo que no leira que estaba rota si usted lo pone en el titulo no se la compran por mas de 150€ y a mi me ha sacado 310, de todas formas ya no quiero hablar mas con usted, hablaremos de otra forma se lo aseguro.</p></blockquote>
<p>Cuatro puntos son interesantes en este momento:</p>
<ol>
<li>A pesar de sus lacras ortográficas, el tipo reconoce la buena literatura.</li>
<li>Paradójicamente, es capaz de valorar una buena escritura a pesar de no saber leer: asegura que no digo que Kinect está roto, cosa que rebato en mi siguiente respuesta.</li>
<li>En su opinión, un lote compuesto por una Xbox 360 Slim de 250 GB en un estado impecable con 24 juegos, un cable HDMI y  una unidad Kinect con una pieza de plástico rota (reparable o intercambiable en el servicio técnico) tiene un valor menor a 150 euros. La ley de la oferta y la demanda se retuerce en su tumba.</li>
<li>Nueva incursión en el terreno de la amenaza personal.</li>
</ol>
<p>Como digo, mi respuesta no se hace esperar:</p>
<blockquote><p>Cito de nuevo:</p>
<p>&#8220;Kinect. Es importante que prestes atención en este punto. El dispositivo funciona correctamente en el apartado técnico, pero tiene una pieza rota. Se trata del eje del cabezal. No me he molestado en ver cómo podría arreglarse, pero me imagino que no reviste problemas. En cualquier caso, ten en cuenta esto: aunque no tiene fallos de funcionamiento electrónico, el mecanismo mecánico que hace que el cabezal se mueva de arriba a abajo y viceversa está roto, por lo que habría que comprobar en el servicio técnico si tiene solución.&#8221;</p>
<p>Como no puedo ponérselo en rojo y en grande como pide en este momento, recurriré a la reiteración. La palabra ROTA o ROTO aparece en dos ocasiones: &#8220;tiene una pieza rota&#8221; y &#8220;el mecanismo mecánico que hace que el cabezal se mueva de arriba a abajo y viceversa está roto&#8221;. Se empeña usted en defender lo contrario, y no pongo problemas en que lo haga. Pero sus argumentos, como ya le dije anteriormente, carecen de fundamento.</p>
<p>Si su opinión es que yo trataba de estafar a alguien esperando que algún incauto no leyera la descripción, le invito a que presente esa postura en su denuncia. Está en su derecho de hacerlo, así como de sostener su opinión con hechos.</p>
<p>Por último, creo que es la cuarta vez que me lanza una amenaza velada. Le ruego que no vuelva a hacerlo</p></blockquote>
<p>Recapitulando, parece que me equivocaba y no se trataba de la cuarta ocasión en la que me trasladaba una amenaza. No obstante, casi precognitivamente, dejaba constancia de que no estaba equivocado.</p>
<p>En ese momento, se detiene el flujo de malrollismo a través de mensajes cruzados. A pesar de todo, me paro a pensar si acaso, incluso considerando que mi forma de exponer mi postura deja poco lugar a errores, he podido llegar a cometer un error y este tipo tiene parte de razón. Mis conocimientos de leyes se limitan a malas películas americanas, así que me pongo en contacto con mi abogado y le presento la situación, ante lo que me asegura que mi anuncio es claro y no da lugar a error, y que incluso en caso de que este individuo se decidiera a denunciar, no se admitiría a trámite.</p>
<p>Aprovecho para publicar parte de esta exposición en redes sociales para conocer la opinión de la gente, buscando una vez más una posible brecha en mi opinión que me lleve a renegociar la situación con mi comprador, en caso de que finalmente hubiese ambigüedad. Por contra, no sólo recibo el respaldo de muchos, sino que además la historia genera risas entre quienes la leen.</p>
<p>Ante esto, cuelgo el asunto en el armario y me olvido. Como epílogo, por un lado recibo este texto como votación por la transacción en eBay:</p>
<blockquote><p>La consola no funcionan bien, la kinet esta rota, NO RECOMENDADO</p></blockquote>
<p>Lógicamente, la respuesta no se hace esperar:</p>
<blockquote><p>La consola va perfectamente. Kinect se describe en el anuncio. MAL COMPRADOR</p></blockquote>
<p>La torpeza de mi amigo vuelve a quedar patente. Durante toda su exposición, nunca ha aludido a problemas con la consola (dado que su funcionamiento era en el momento en que la envié, insisto, impecable), pero de repente recurre a ello en su votación. Ya trasladé mi queja formal a eBay, que se completará con el relato completo de los acontecimientos a través de este mismo artículo, con vistas a que se tomen medidas al respecto.</p>
<p>No obstante, estos textos ya no están en eBay. Desde el servicio de soporte del portal han atendido mi reclamación y han eliminado esa valoración tendenciosa, injusta y alejada de la verdad. A continuación, mi queja:</p>
<blockquote><p>Buenas tardes:</p>
<p>El comprador del artículo 200862819208 me ha votado negativamente alegando que un artículo está roto y exigiendo la devolución de su importe proporcional. Ese artículo forma parte de un lote con otros artículos. El artículo en cuestión que es objeto de problema está descrito (y destacado en negrita), de forma que se expone que una de sus piezas está rota. A pesar de mis intentos por hacerle entender al comprador que toda la información estaba claramente detallada en el anuncio, no sólo persiste en sus quejas, sino que además recurre a amenazas.</p>
<p>Les solicito que medien en el asunto para evitar que ese usuario siga amenazándome, así como que eliminen el voto negativo, ya que el lote al completo se ajustaba a descripción. La intención de ese usuario es manipular y tergiversar mi imagen en eBay. Por otro lado, trató de manipular igualmente durante el proceso de envío, negociando condiciones no expresadas en mi anuncio. Al día siguiente de realizarse el envío, la esposa del usuario (sí, la esposa, por esperpéntico que suene) se mantuvo durante 12 horas enviándome mensajes porque las condiciones de envío no le parecían adecuadas.</p>
<p>Todo muy extraño, como pueden comprobar. Les ruego que pongan solución. Reciba un cordial saludo.</p></blockquote>
<p>Y la respuesta de eBay:</p>
<blockquote><p>Estimado XXX:</p>
<p>Entiendo tu inquietud ante el voto que recibiste del usuario &#8220;XXXX&#8221;.</p>
<p>He revisado el voto en cuestión y me alegra comunicarte que lo he eliminado por completo de tu perfil porque reunía los requisitos necesarios según nuestra política de eliminación de votos.</p>
<p>Por favor ten en cuenta que las valoraciones detalladas que hayas recibido en relación al voto que hemos eliminado, también serán retiradas y tu puntuación final de votos será calculada nuevamente.</p>
<p>Por último, te informamos que por cuestiones técnicas este cambio puede tardar unas horas en reflejarse en tu perfil.</p>
<p>Espero haberte ayudado, no dudes en ponerte en contacto nuevamente con nosotros si tienes alguna consulta adicional.</p>
<p>Te deseo que tengas un buen día.</p>
<p>Recibe un cordial saludo.</p></blockquote>
<p>Como segundo epílogo previo a la conclusión de este disparate, anoche recibí un último mensaje del usuario en cuestión. Eran las 21:18 del martes 18 de diciembre, y decía así:</p>
<blockquote><p>Solo sabes hacer una cosa bien, corregir mis errores ortográficos, lo demás lo haces todo mal. Que sepas que eres un chulo y un sin vergüenza y que te repito que te vere en Sevilla haber si hablas tan bien allí. FIN DE LA PRIMERA PARTE</p></blockquote>
<p>Pasando de largo ante el dramatismo folletinesco de este personaje, me interesa destacar algunos puntos de este mensaje que evidencian la altura de semejante individuo:</p>
<ul>
<li>Como habrás comprobado, y a pesar de la perentoria invitación a la que se prestaba, en ninguna de mis respuestas he aludido a sus errores ortográficos. El tipo debe ser mentalista o tiene claro, tras repasar sus propios textos, que escribe como un animal.</li>
<li>Incluso presentándole de forma razonable toda la situación y haciéndole ver educadamente dónde ha fallado su actitud en cada momento, insiste en que todo lo hago mal. El problema entonces no está en las acciones, sino en el prisma con el que se observan.</li>
<li>Soy un chulo y un sinvergüenza. En fin. Yo. El que recibe amenazas.</li>
<li>De nuevo, insiste en que me verá en mi ciudad para ver (que no haber) si hablo tan bien. Lo que no sé es si será por la vía judicial o si directamente me abordará en la calle. Vete tú a saber&#8230;</li>
</ul>
<p>Y ahora sí, conclusiones:</p>
<ul>
<li>Amigüítos, si vais a vender algo por eBay o por cualquier otro portal online sed explícitos hasta el más mínimo detalle a la hora de describir el artículo. No sabéis quién va a interesarse por vuestro anuncio, y la horquilla abarcará extremos que vayan desde usuarios razonables que se tomen la molestia de leer con detenimiento y consultar cualquier duda hasta individuos como el que me ha tocado a mí.</li>
<li>Sed igualmente claros hasta la nausea con las condiciones que exponéis en la venta.</li>
<li>Si vuestro interlocutor es, como en me ha ocurrido, una persona que recurra a galimatías que enmarañen la situación, no duda en adoptar una postura irrespetuosa o incluso violenta, insiste en mantener posturas injustas o tira directamente de tergiversaciones, vosotros manteneos en vuestros trece: tono firme aunque cordial, educado y no abandonando la argumentación en base al anuncio que publicasteis. Quién sabe si luego no habrá que emplear los mensajes cruzados como prueba, y vuestra posición razonable determinará el papel en la historia.</li>
<li>Involucrad a los responsables del portal de ventas. Yo no dudé en trasladar la historia a eBay, y ya conocéis el resultado. Si el asunto se sale de madre, pero habéis hecho todo bien, no temáis una amenaza por lo judicial.</li>
<li>Y por supuesto, aunque es una obviedad, la reputación online del usuario no es determinante. Como podéis comprobar, el buen volumen de votos positivos de este tipo no se ha traducido en una actitud que entre dentro de los límites de lo aceptable.</li>
</ul>
<p>Si hubiese más novedades, iré actualizando. No he releído el texto completo, así que igual se me han escapado algunas faltas de ortografía o concordancia. Discúlpadme en ese caso. Muchas gracias por el tiempo que me habéis dedicado, que imagino que no habrá sido poco.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Crítica de &#8216;Pollo con ciruelas&#8217;: azúcar para niños grandes</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Aug 2012 12:06:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Piloto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Amelié en el país de las maravillas Jean Pierre Jeunet tomó con Amelié cicuta que olía a canela. La potencia visual de su imaginario fílmico se ponía por primera vez a disposición de un terreno alejado de la fantasía onírica de Delicatessen o La ciudad de los niños perdidos, así como de la fábula de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-305" src="http://www.elpilotoautomatico.es/wp-content/uploads/2012/08/pollo-con-ciruelas-070812.jpg" alt="Pollo con ciruelas" width="550" height="307" /></p>
<p><strong>Amelié en el país de las maravillas</strong></p>
<p>Jean Pierre Jeunet tomó con Amelié cicuta que olía a canela. La potencia visual de su imaginario fílmico se ponía por primera vez a disposición de un terreno alejado de la fantasía onírica de Delicatessen o La ciudad de los niños perdidos, así como de la fábula de terror de Alien Resurrección, trasladando su peculiar universo <em>naïf</em> a un París contemporáneo que se convirtió en el semillero del que emanaría un ejército de modernas y lacerantes reivindicadoras de una imagen original que habría de repetirse hasta la náusea.</p>
<p>Hasta la pelotas acabamos muchos del fatigante corte de pelo de la dulce Amelié Poulain; hasta las narices de la cara de imbécil que blandía como acero templado Audrey Tautou —aún hoy, esos morritos de pato caricato sostienen la fuerza dramática de la sosita gala—. Y ni hablamos del score escrito por el compositor que hizo del acordeón el sonido de Satanás, el inefable Yann Tiersen, una partitura que fue tan chisposa y resultona en sus primeros compases ante oídos vírgenes como irritante ante la enésima reproducción en el hilo musical de teterías de aburrido espíritu urbano.</p>
<p>Pero no hemos venido a hablar de Amelié, sino de Jeunet, un señor que a pesar de haberse malogrado, supo recoger y actualizar el legado de un tipo de cine germinal que hunde sus raíces en la magia de Meliés y que, de algún modo, infecta a la primera incursión de los viñetistas Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud, Pollo con ciruelas, en el terreno del cine no-animado —que no inanimado—. Salvando las distancias del que para muchos es un título tan erróneo como dispuesto a la charanga —Pollo con almendras, Sopa de pollo, y otros más soeces que puedes ejecutar con corta y pega reflexivo—, la entrada de este tándem de dibujantes en la imagen real —¿imagen real?— ha resultado tan estimulante como sorprendente, a pesar de una serie de excesos que requieren de un figurado omeprazol con el que mitigar la ardentía que puede provocar el carrusel al que invitan a montar los directores y guionistas de la película.</p>
<p><span id="more-303"></span></p>
<p><iframe width="550" height="309" src="http://www.youtube.com/embed/GAuGt52ik2I" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><strong>Del tebeo</strong></p>
<p>Al igual que con Persépolis, Satrapi y Paronnaud firman esta película a partir del trabajo previo de la autora iraní publicado en forma de tebeo. En esta ocasión, sin embargo, despliegan una paleta de color sobre el referente duotono impreso. En la cromática metamorfosis se cargan las tintas de una potencia visual que precisamente procede del universo Jeunet. No sólo eso. Determinados pasajes de la dirección y, sobre todo, del montaje de la cinta remiten al afrancesado frenesí del director de Largo domingo de noviazgo.</p>
<p>La estructura lo es todo en Pollo con ciruelas —disculpa la risotada, no me acabo de acostumbrar al título—. Una vez superado un largo prólogo, se describen nueve jornadas en la vida del protagonista, un frustrado y brillante violinista persa sumido en la melancolía. A partir de ahí se despliegan, como las plumas de la cola de un pavo real, las cuentas de un rosario multicolor que coquetea con formatos, texturas, ritmos y géneros.</p>
<p>Teñida en todo momento con los tintes de la fábula infantil, la película bascula entre el realismo <em>naïf</em>, la animación europea, el horror descafeinado o la sátira intercontinental, mezclándolo todo en un gazpacho donde es fácil acabar perdiendo el referente si no contamos con un bote salvavidas con el que mantenernos a flote entre tanta marejada argumental.</p>
<p><strong>Técnica y emoción</strong></p>
<p>Dos son las metas que pretende alcanzar Pollo con ciruelas —ay, que me da&#8230;—. Por un lado, estamos ante un ejercicio técnico planteado como reto para dos dibujantes y guionistas que han querido jugársela a doble o nada con una realización arriesgada. Cierto que visualmente la cinta logra firmar imágenes de edulcorante potencia, aunque la dirección de actores en algunos momentos adolece de la inexperiencia de quien no doma personajes si no es a golpe de lápiz y goma de borrar.</p>
<p>El veterano y canalla Mathieu Amalric llega a verse ridículo en algunos momentos en los que, exigencias del guión, queda reducido a la caricatura que requiere el espíritu de <em>cartoon</em> que se eleva en muchos momentos del relato. Y no es culpa del intérprete, parece: que la imagen real debe ser real aunque se bosqueje como irrealidad.</p>
<p>El montaje y la dirección artística sí que juegan en favor del onirismo que hace de Pollo con ciruelas —jijiji— su seña de identidad. La imagen-símbolo del humo/alma/inspiración hace las veces de <em>leitmotiv</em> entre las distintas secuencias del metraje, que también se aprovecha de los pliegues, expresos y figurados, del troquelado narrativo sobre el que se construye la historia del violinista enamorado.</p>
<p>En este punto, hay que reseñar la intensa partitura escrita por Olivier Bernet para la película, que sirve de perfecto hilo con el que enhebrar las cuentas de este cuento. Especialmente evocadora es la pieza que sirve como anfitriona emocional para la secuencia final, con la que se establece un abrupto aunque muy necesario broche en las lacrimógenas aspiraciones de Pollo con ciruelas —desafortunado título, decimos, que sólo sirve para subrayar innecesariamente la vocación de agridulce canción de cuna que adopta el film una vez que cierra su narración—.</p>
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		<title>Crítica de &#8216;Prometheus&#8217;: metafísica de salón</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Aug 2012 10:49:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Piloto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[2012]]></category>
		<category><![CDATA[Críticas]]></category>
		<category><![CDATA[Riddley Scott]]></category>

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		<description><![CDATA[Otra precuela A pesar de lo estimulante que fue saber que Ridley Scott regresaba al universo Alien, la idea de una precuela inscrita en esta fragmentada franquicia no podía sino acogerse con un cierto desánimo. El anuncio contaba con un par de poderosos aliados, a saber: la explicación de una serie de claves inconclusas que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-293" src="http://www.elpilotoautomatico.es/wp-content/uploads/2012/08/prometheus-050812.jpg" alt="Prometheus" width="550" height="366" /></p>
<p><strong>Otra precuela</strong></p>
<p>A pesar de lo estimulante que fue saber que Ridley Scott regresaba al universo Alien, la idea de una precuela inscrita en esta fragmentada franquicia no podía sino acogerse con un cierto desánimo. El anuncio contaba con un par de poderosos aliados, a saber: la explicación de una serie de claves inconclusas que quedaron sepultadas bajo el peso del xenomorfo —el bicharraco, en adelante— y el impulso de una cierta tesis trascendental, que de algún modo estaba presente en la tercera entrega de la saga.</p>
<p>En este sentido, Prometheus no decepciona. Scott vuelve a hacerse con las riendas de la ciencia-ficción en su versión más reflexiva, aunque sin darle la espalda a un espectáculo pulcro y medido; quirúrgico y frío. No estamos ante una revisión de las tesis de Blade Runner —si algún día el director inglés pretendió reeditar aquella obra maestra con esta precuela de Alien alguien debió devolverle a la realidad—, aunque quizás, siendo generosos, podríamos entender esta película como una especie de anexo accidental a los planteamientos manejados en aquella joya de 1982.</p>
<p><span id="more-292"></span></p>
<p><iframe width="550" height="309" src="http://www.youtube.com/embed/MldbTQFVE6c" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><strong>Evolución, creacionismo y viajes interestelares</strong></p>
<p>La premisa de Prometheus es sencilla: la formulación del origen de la vida humana en la Tierra. Una pareja de arqueólogos lleva varios años recopilando una serie de mensajes de culturas primitivas que vendrían a coincidir en dos puntos: el contacto de civilizaciones muy alejadas entre sí en el tiempo y el espacio con una raza de enormes seres y la invitación por parte de ésta para asistir a un punto del universo marcado en una esquemática ruta interplanetaria. Ella, mujer de fe que pisa sobre el suelo firme de la razón; él, un hombre entregado a la búsqueda de respuestas sustentadas única y exclusivamente sobre la ciencia. No es un terreno ajeno para Damon Lindelof, quien ya exprimió esta dicotomía hasta sus últimas consecuencias en la dualidad Locke-Sheppard en la serie Lost.</p>
<p>Toda la primera parte de la película servirá para describir las inquietudes de una tripulación, la del navío estelar Prometheus, acerca de lo que se podrían encontrar en el planeta —más bien, la luna de un planeta mayor— que se ajusta a la ruta expuesta en pinturas rupestres y relieves realizados por culturas de la antigüedad. De nuevo, la separación es evidente, representando la falla en un personaje sobre el que bascula uno de los planos expositivos más acertados del film: el androide David —brutalmente interpretado por esa bestia salvaje de la actuación que es Michael Fassbender—.</p>
<p><strong>El fuego de los dioses</strong></p>
<p>Y es que las preguntas que formula Prometheus acerca del sentido de la creación/evolución —de la chispa de la vida, en definitiva— vienen a evidenciarse en la futilidad de la búsqueda que establecen los personajes. En su ansia por ascender a los cielos, sentarse a la diestra de Dios y cuestionar el porqué de la existencia del hombre, éste olvida que las respuestas están contenidas en la propia pregunta. David es la representación de ello. Y de hecho, vemos cómo el ser sintético absorbe los valores humanos desarrollando las respuestas emocionales —quizás aquí es donde mejor ha sabido gestionar Scott la dimensión ambigua de la historia de Prometheus— para las que no fue creado. Su relación con Peter Weyland no es muy diferente a la que el Nexus 6, Roy, mantiene con el doctor Tyrell en Blade Runner —tranqui, no es lo que piensas—, del mismo modo que se asemeja a la del monstruo de Frankenstein con su demente creador.</p>
<p>Así, sin demasiados velos ni paños calientes, Prometheus no duda en poner de manifiesto que su tesis es la de mandar a otro moderno Prometeo a robar el fuego de los dioses para entregárselo a los hombres. En este caso, en forma de conocimiento. Si se entiende así la película, cabe verle sentido a la historia en relación al giro que adopta durante la segunda y frenética parte del metraje, en la que la epidérmica exposición especulativa pasa a ser una peli de persecuciones, tiros, tensión y bicharracos. El porqué de esa torsión narrativa podría entenderse dentro de una lógica, si no fuera por la atropellada necesidad de pisar el acelerador, conteniendo en un lapso de apenas 25 ó 30 minutos una batería de revelaciones que hibernaban durante el desarrollo del film para, de golpe y porrazo, agolparse en escena aturdiendo al espectador.</p>
<p><strong>El argumento emancipado</strong></p>
<p>Lo que puede hacer grande a Prometheus es precisamente lo que muchos espectadores pueden encontrar tedioso e innecesariamente grandilocuente: precisamente la idea de que, ahora más que nunca, la precuela está al servicio del inicio de una saga, aunque sosteniendo un discurso propio que, aunque vinculado con el universo que se ha desarrollado en cuatro films autónomos, además de un par de spin-offs, trabaja en un plano apartado de los acontecimientos que tenían a la Teniente Ripley en el centro de la acción.</p>
<p>Quien se agarre al asiento esperando que aparezca el xenomorfo puede que acabe agotado en su contención y, lógicamente, puede salir de la sala con una cierta frustración; quienes vayan buscando un episodio más de la serie, también podrían verse aplastados por la decepción. Y es que Prometheus es algo más que eso, a pesar de sus muchos defectos y escaleras de Penrose —lástima que la lógica empleada para hilvanar sucesos no coincida si no se observan desde una perspectiva muy concreta y por momentos falseada—.</p>
<p><strong>Todo bien, pero&#8230;</strong></p>
<p>En lo puramente cinematográfico, Scott ha sabido dirigir un complejo y sobrio artilugio que funciona en muchos planos. El clima es pulcro hasta extremos desmesurados, siendo capaz de desplazar al espectador a lugares que ya se han visitado en multitud de ocasiones, donde coinciden la ciencia-ficción, el terror y el thriller con cierta ínfulas de trascendencia, sin que el deja vù le reste hipnotismo al conjunto. El diseño de producción, basado en el magistral universo de H.G. Giger, no ha perdido ni un ápice de vigencia después de más de 30 años, y la forma en que permea a través de propuestas visuales complementarias se gestiona con éxito —aplausos en este punto para la integración que se consigue gracias a la filmación estereoscópica: a James Cameron debería caérsele la cara de vergüenza—.</p>
<p>Dado que hay metraje que se ha emancipado en la sala de montaje, determinados pasajes de la historia están claramente lastrados por una cierta incoherencia argumental —ese momento en que Idris Elba pone en orden qué es lo que está pasando en ese inhóspito planeta y que obliga a los espectadores a mirarse los unos a los otros preguntándose cómo narices ha llegado el personaje a esa conclusión—. Pero tranquilo, querido fan de Alien: el tito Scott tendrá lista para ti una edición doméstica —y domesticada— con las escenas eliminadas para que tus respuestas encajen —al menos aparentemente— en este aparatoso, entretenido y palomitero discurso metafísico de salón.</p>
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		<title>Crítica de &#8216;The Dark Knight Rises&#8217;: Batman, ese Supermán</title>
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		<pubDate>Wed, 25 Jul 2012 14:47:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Piloto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[2012]]></category>
		<category><![CDATA[Batman]]></category>
		<category><![CDATA[Christopher Nolan]]></category>
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		<description><![CDATA[¿Y por qué no puedo tener altas expectativas? Eso pensaba antes de ver The Dark Knight Rises. La gente aludía a las grandes esperanzas que depositaba en el tercer Batman de Nolan, y advertían de una posible decepción. También eran altas las expectativas que tenía con Origen, y aquel artefacto palomitero me puso las bragas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-288" src="http://www.elpilotoautomatico.es/wp-content/uploads/2012/07/The-dark-knight-rises.jpg" alt="The dark knight rises" width="550" height="315" /></p>
<p><strong>¿Y por qué no puedo tener altas expectativas?</strong></p>
<p>Eso pensaba antes de ver <em><strong>The Dark Knight Rises</strong></em>. La gente aludía a las grandes esperanzas que depositaba en el <strong>tercer Batman de Nolan</strong>, y advertían de una posible decepción. También eran altas las expectativas que tenía con <em><strong>Origen</strong></em>, y aquel artefacto palomitero me puso las bragas del revés. No sé porqué no podía pensar que <strong><em>The Dark Knight Rises</em></strong> sería, como poco, un pepinazo a la altura de lo que exige un <em>blockbuster</em> que se toma en serio su labor.</p>
<p>De hecho, no creo que hayan sido esas altas expectativas las que me hacen pensar que The Dark Knight Rises es una película mediocre. Creo que el problema reside en otros lugares, a saber: el desmesurado amor propio de los hermanos Nolan, la intención de construir una titánica máquina sin combustible y, ante todo, el escaso pudor que demuestra un guión que vive de las rentas de dos sobresalientes entregas anteriores y se limita a avanzar sin justificar los pasos precedentes.</p>
<p><span id="more-287"></span></p>
<p><iframe width="550" height="309" src="http://www.youtube.com/embed/ehZ6L_6OWCw" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><strong>Firme irregular</strong></p>
<p>Considero importante comprender The Dark Knight Rises no como una película autónoma, sino como un fragmento de algo superior: la trilogía de ese hombre murciélago con ínfulas realistas, en primer lugar, y la filmografía de un autor que lleva casi quince años sacándole sangre al nabo de la idea de obsesión en sus films, en segundo lugar.</p>
<p>No obstante, es imposible no admirar —más <em>mirar</em> que <em>ad</em>— esta cinta por sí misma. El prólogo, en dos partes: un pequeño avance que conecta con El Caballero Oscuro —que pone de relieve la cobardía de Nolan a la hora de echar balones fuera cuando se le pregunta sobre las reflexiones socio-políticas que propone su Batman— y una sofisticada secuencia de acción en la más pura tradición <em>jamesbondesca</em>. Luego, plano general de esa Gotham que se maquilla con los afeites de Nueva York y Chicago —más que una ciudad, es la idea de urbe occidental—. Así, de entrada, tenemos la imitación estructural del inicio de El Caballero Oscuro. La diferencia es que en la segunda entrega de la trilogía, se despliega humor, drama y acción con gran ingenio en un lapso de apenas 20 minutos. En The Dark Knight Rises hay que soportar unos 40 minutos de puro coñazo sentimentaloide, necesario para poder armar el puzzle que más adelante se irá completando pero que, para entonces, puede haber generado un importante desinterés. Que si estamos con una peli de superhéroes, cojones, dame carnaza cuando hay que darla. James Ivory sólo hay uno, y a ti te encontré en 622 salas españolas, Christopher Nolan.</p>
<p>Bien. Tenemos ya a Batman en escena —ojo: lo mejor de las pelis de Batman no es Batman, sino el porqué de Batman, y aquí la ontología del superhéroe es un <em>porquesí</em> incontestable que, para qué nos vamos a engañar, resulta bastante irritante—. ¿Recuerdas que Batman era un ninja entrenado por una orden secreta de justicieros? Pues en The Dark Knight Rises va a tope. Primero pensé que le habían cambiado el traje para esta película, pero no: simplemente, en las anteriores era más discreto, oscuro, enigmático. Ahora, Batman desfila ante focos y luces. Se la pela la discreción. Lo que importa es la fanfarria. Que se note que la peli ha costado mucho dinero. Si bien en las cintas anteriores la acción se infiltraba en el relato, The Dark Knight Rises propone una capitalización de la atención que resulta muy aburrida: secuencias trepidantes que, qué más da, van a acabar bien. Es como hacer un crucigrama con las soluciones impresas como marcas de agua.</p>
<p><strong>Batman ya no es humano</strong></p>
<p>Durante una hora y media, se asiste a un carrusel de incoherencias vergonzosas. Bruce Wayne empieza el metraje siendo un lisiado —herencia del hiperrealismo de papel couchè de los dos Batman anteriores, que el héroe es de carne y hueso, y tanta tollina pasa factura—, poco más que una piltrafilla. No obstante, veremos cómo su situación cambia sin demasiado esfuerzo. Que sí. Que es una película —¡¡y de tíos enmascarados!!—, pero un poco de coherencia interna no le hubiese venido mal al relato. Después de todo, fue la razón de ser del <em>reboot</em> del personaje.</p>
<p>Harina de otro costal es el fragmento final. Una hora, aproximadamente, en la que de algún modo se regresa a la esencia fundacional de Batman Begins. El problema es que para entonces ya no confiamos en el juguetito de Nolan. El villano tiene empaque —la expresión de Tom Hardy, lastrado por la aparatosa máscara de Bane, es sensacional—, y el héroe cuenta con buenos comparsas —jatetú, que la Hathaway no está tan mal como Selina Kyle, y de Joseph Gordon Levitt ni hablamos, que este muchacho está bien anyway anywhere—. Y a pesar de todo, las ínfulas de grandeza de la maquinaria Nolan emanan la hediondez de trascendencia trasnochada.</p>
<p>El desenlace está minado de trampas, de trucos, de miraparaotroladoyfiatedemí. Pero resulta épico y divertido. Qué diablos: me has tenido durante más de dos horas engañado, tomándome el pelo, haciendo que algunos personajes crucen a pie distancias de miles de kilómetros en un par de días, que sufran milagrosas recuperaciones, con quiroprácticos que arreglan graves problemas a patadas y mayordomos llorones&#8230; así que, total, qué más da. Al menos que la mascletá final apeste a pólvora como si esto fuera el puto frente de Guadalcanal. Que no se diga.</p>
<p>Lo más decepcionante de The Dark Knight Rises es que está plagado de bondades. El problema es que lo que habría funcionado en otra película, no funciona en ésta. Nolan supo hacer que sus anteriores Batman sacaran la cabeza sobre el resto de films de superhéroes, y de repente, se pone a la altura del resto. Eso no convierte a The Dark Knight Rises en una mala película, sino en una mediocre; un alumno de sobresaliente que, de repente, estudia para el cinco raspado. Lo que más me ha jodido de este cierre a la trilogía de Batman es que finalmente he visto a Nolan con los ojos de quienes le criticaban: un globo de grandeza inflado con helio <em>de mercadillo</em>.</p>
<p>Pretendía hablar de las lecturas políticas y literarias que pretendía contener The Dark Knight Rises —desde las referencias acobardadas a la Revolución Francesa hasta las citas <em>dickensianas</em> que esgrimen con mala caligrafía este guión, además de las conexiones sociofinancieras que establece el film con la situación actual en occidente—. Pero, qué quieres que te diga, si Nolan se acojona y recula cuando le preguntan al respecto, para qué darle pábulo a sus discusiones de salón.</p>
<p>Por cierto, no uso el título traducido de The Dark Knight Rises porque, básicamente, me parece una de las peores tropelías cometidas en la larga y triste historia de los títulos traducidos de películas.</p>
<p><em>Otro día publico un post con las incoherencias y patadas al sentido común que le propinan los Nolan al guión de The Dark Knight Rises. Pero irá a tope de spoilers</em>.</p>
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		<title>Crítica de &#8216;The amazing Spider-Man&#8217;: un gran reboot conlleva una gran responsabilidad</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Jul 2012 11:15:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Piloto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[2012]]></category>
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		<description><![CDATA[No es un remake, es un reboot O el reboot es el nuevo remake. O precuela. O cosa. O forma de maquillar los excesos en la yerma bipolaridad creativa de la industria comercial de Hollywood, que lo mismo te casca un X-Men First Class que cuela un The amazing Spider-Man. El fordismo llevado al cine [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-275" src="http://www.elpilotoautomatico.es/wp-content/uploads/2012/07/the-amazing-spider-man-080712.jpg" alt="The amazing Spider-Man" width="550" height="363" /></p>
<p><strong>No es un remake, es un reboot</strong></p>
<p>O el <em>reboot</em> es el nuevo <em>remake</em>. O precuela. O cosa. O forma de maquillar los excesos en la yerma bipolaridad creativa de la industria comercial de Hollywood, que lo mismo te casca un <em>X-Men First Class</em> que cuela un <em>The amazing Spider-Man</em>. El fordismo llevado al cine es la suscripción de una franquicia que, como la superficie de un colchón deformado por la presión de un obeso, no ve más solución en <strong>la supervivencia de la fórmula que darle la vuelta al maltrecho problema</strong>, esperando que nadie se dé cuenta. Y ahí está el quid: que <strong>unos se dan cuenta, otros pasan de largo y todos acaban por picar el anzuelo</strong>.</p>
<p><em>The amazing Spider-Man </em>es el canto del cisne de este escandaloso villarato. <strong>Sony se puso las botas con la trilogía que corrió de la cuenta de Sam Raimi</strong>. El público disfrutó. La multinacional disfrutó. <strong>Marvel</strong> también gozó un poquito. Todos contentos. Pues no. Aún hay muchas peras que arrancar del olmo, y hete aquí que tenemos un reinicio de la saga que explota una ¿nueva? faceta de la serie, <strong>apostando por un aire más adolescente</strong> y acercando la filosofía del personaje a la idiosincrasia de un<strong> espectador algo más apollardado por redes sociales, estímulos digitales y estética Sunny Delight</strong>. Y claro. Luego pasa lo que pasa.</p>
<p><span id="more-274"></span></p>
<p><iframe width="550" height="309" src="http://www.youtube.com/embed/I_9QP2jVers" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><strong>Kilómetro cero</strong></p>
<p>De entrada, <strong>un nuevo Peter Parker</strong>. <strong>Andrew Gardfield</strong> es quien se enfunda el traje por dentro y por fuera, un joven inglés que brilló especialmente <span style="text-decoration: line-through;">como <span style="text-decoration: line-through;">el príncipe exiliado en Ricardo III</span></span> el pequeño empresario represaliado por las ínfulas de grandeza de<strong> Mark Zuckerberg </strong>en <strong>La Red Social</strong>. Aquí no hay nada de eso. El aspecto imberbe y frágil de <strong>Gardfield</strong> conecta con la apariencia del <strong>adolescente Parker</strong>, amén del generoso cabezón del intérprete, que pone las cosas más fáciles de cara a <strong>hacerse con la imagen del Spider-Man de la serie Ultimate</strong>. Pero a nivel actoral, <strong>Andrew</strong> adolece de una<strong> irritante paleta de tics y manierismos que invitan a pensar en una preocupante sobredosis de Red Bull en el cátering de producción</strong>, lo cual acaba por llevar irremisiblemente al espectador a rogar a la esfera cósmica durante la primera parte del metraje para<strong> que se ponga el traje y la máscara de una condenada vez para dejar de verle el careto al intérprete desbordando ese tsumani de gestualidad.</strong></p>
<p>Hay, además, un problema que deja claro que con <em>The amazing Spider-Man</em> hemos asistido —y lo que te rondaré, morena— a un feroz avance en la forma de entender el cine comercial. <strong>Pocas diferencias hay entre esta película y <em>Serpientes en el avión</em></strong>. Es imposible desprenderse durante toda la proyección de la sospecha de que <strong>el guión de este film ha salido de un laboratorio de marketing</strong> en lugar de hacerlo de un despacho —de escritor, de director, de producción, ¡de lo que sea!—. <strong>Monopatines, música pijo-punk, y un obsceno bombardeo de <em>product placement</em> que haría palidecer la mesa de desayuno de Médico de Familia </strong>nos pueden hacer olvidar que tras esa necesidad de rentabilizar el espectáculo hay algo parecido a una historia. Pero ojo, que aquí no acaba la cosa.</p>
<p>El reinicio de la saga parte de una <strong>premisa más próxima al Batman de Nolan</strong> —vaya por Dios&#8230; ¡qué casualidad!— y en algún lugar de <strong>Parker</strong> brilla tenue cierta necesidad de<strong> esclarecer su identidad</strong>. El misterio de la trama principal bascula en torno a lo que sucedió con sus padres, que desaparecieron siendo él un niño —¿alguien ha dicho <strong>Harry Potter</strong>?—, alrededor del cual orbita una débil constelación de tramas secundarias que, en el mejor de los casos, apenas no son sino perezosos <strong>préstamos eventuales de sucesos ya explorados en la trilogía de Raimi</strong>. Eso sí, como el <strong>coche de kilómetro cero</strong> que es este <em>The amazing Spider-Man</em>, todo debe oler a nuevo, aunque se trate de una película <em>refurbished</em>. Además de la nueva paleta de intérpretes que sazonan el reparto, los personajes también le dan un lavadito de cara al carrusel de frescura al que pretende encaramarse el film.</p>
<p><strong>Ya no hay Mary Jane, sino Gwen Stacy; ya no hay J. Jameson, sino George Stacy</strong> —como catalizador/perseguidor de <strong>Parker/Spider-Man</strong>—; <strong>ya no hay Harry Osborn, sino Flash Thompson</strong>. Y en el eje del antagonismo menos tamizado, el <strong>doctor Curtis Connors</strong>, a la postre el <strong>mutante lagarto que, como el propio hombre araña, emerge de la forma que lo haría la faceta oculta de la dualidad del personaje —blablabla—</strong>. Todo un catálogo de novedades aparentes que<strong> no impiden que uno bracee a lo largo del metraje zozobrando en una aburrida sensación de deja vù</strong>.</p>
<p>Con la única excepción del <strong>estilístico e hipnótico aspecto de Spider-Man en sus jornadas de balanceos, trepamuros y acrobacias</strong> —lo mejor de la peli sin duda es el <strong>extra, digital o humano, que se enfunda el traje blaugrana</strong>—,<em> The amazing Spider-Man</em> no deja de ser un <strong>irritante ejemplo de hasta qué punto se hace perjudicial producir películas sin más intención que arrancar el tintineo de la caja registradora</strong>. Que ganar dinerito está bien, pero ya que estamos, anímate a contar una historia que emocione, conmueva y me revuelva en el asiento del multicines —si no, echa un ojo a las cifras de <strong>El Caballero Oscuro</strong>—. Lejos de ello, todo en esta película está <strong>milimétricamente diseñado para no sacar los pies del tiesto</strong>. Desde la anodina y blandita dirección de <strong>Marc Webb</strong> —<strong>Marc Webb, tú antes molabas</strong>, incluso cuando ibas de moderno en <em>(500) Días juntos</em>— , hasta esa <strong>porquería autoplagiada que James Horner habrá tenido la desvergüenza de llamar banda sonora</strong>. Un gran <em>reboot</em> conlleva una gran responsabilidad. Y en este caso, <strong>ni de lo uno, ni de lo otro.</strong></p>
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		<title>Crítica de &#8216;Los Vengadores&#8217;: Iron Man y compañía</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 12:10:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Piloto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[2012]]></category>
		<category><![CDATA[cómics]]></category>
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		<description><![CDATA[Si no me falla la memoria, la idea de hacer un gazpacho cargadito de superhéroes parte de Iron Man, es decir, del año 2008. Ya entonces empiezan a conjugarse todos los ingredientes que, año tras año, han venido funcionando como precuelas episódicas de Los Vengadores, adaptación de una de las líneas best of the best [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-270" src="http://www.elpilotoautomatico.es/wp-content/uploads/2012/04/300412-Los-Vengadores.jpg" alt="Los Vengadores" width="550" height="283" /></p>
<p>Si no me falla la memoria, la idea de hacer un gazpacho cargadito de superhéroes parte de <em><strong>Iron Man</strong></em>, es decir, del año <strong>2008</strong>. Ya entonces empiezan a conjugarse todos los ingredientes que, año tras año, han venido funcionando como <strong>precuelas episódicas de <em>Los Vengadores</em></strong>, adaptación de una de las líneas<em> best of the best</em> del sello <strong><a href="http://www.elpilotoautomatico.es/tag/marvel">Marvel</a></strong>. En cuando la editora de tebeos se hizo con su propia firma cinematográfica y pudo adquirir los derechos de explotación de los personajes que integran su <em>troupè</em> para el celuloide, se puso manos a la obra. Así, lo que se anticipaba como un proyecto patente aunque aún nebuloso en la <strong>primera aventura de Tony Stark </strong>acabó componiendo un retal de personajes, cada uno con su propio universo, cuyas vías convergían en este menú explosivo.</p>
<p>Pasemos revista. Con las dos entregas de <strong><em>Iron Man</em></strong> empezamos a conocer a los personajes que servirán de enlaces para cada una de las entregas previas a<strong> <em>Los Vengadores</em></strong>. <strong>Nick Furia y el Agente Coulson</strong> participan en todas las fiestas, pero no será hasta <em><strong><a href="http://www.elpilotoautomatico.es/2011/05/09/critica-de-thor-el-dios-del-truno/">Thor</a></strong></em> y <em><strong><a href="http://www.elpilotoautomatico.es/2011/08/10/critica-de-capitan-america-aventuras-en-tiempos-de-guerra/">Capitán América</a></strong></em> cuando comience a dársele continuidad al relato precedente, introduciendo dos elementos fundamentales en el argumento de <strong><em>Los Vengadores</em></strong>: el tesaracto —o cubo cósmico— y el dios <strong>Loki</strong>. Un par de adaptaciones de <strong><em>Hulk</em></strong> pululan entremedio. Una vez puestas todas las cartas sobre la mesa, la intención de la película es, por un lado, <strong>justificar la cohesión de esta bomba de relojería</strong>, como define el doctor <strong>Bruce Banner AKA Hulk </strong>al grupo; por otro, desarrollar una trama en la que <strong>la evolución entre los distintos personajes case con el aguacero de acción al servicio del espectáculo </strong>que requiere un menú <em>King Size</em> de este calibre.</p>
<p><span id="more-269"></span></p>
<p><iframe width="550" height="309" src="http://www.youtube.com/embed/HQIiYqOVTWo" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Desde luego, <strong>en ambos planos funciona la película</strong>. Eso sí, sin pedirle peras al olmo. A pesar de que <strong><em>Los Vengadores </em></strong>pretende mantener un discurso sólido durante los interludios entre tollina y tollina, entre explosión y destrucción-absoluta-de-todo, el resultado es pobretón —y que no se nos vaya esto de las manos,  que estamos a años luz de lo que ha propuesto <strong>Christopher Nolan</strong> con sus <strong><a href="http://www.elpilotoautomatico.es/2011/01/19/the-dark-knight-rises-lo-nuevo-del-tercer-%c2%bfy-ultimo-batman-de-christopher-nolan/">Batman</a></strong>—. <strong>Loki</strong> trata de juguetear con la retórica hobbesiana de liberar a la humanidad de su libertad, y juega el papel de la racionalidad maquiavélica frente al sentimentalismo que acabará por ser el pegamento que haga piña de los superhéroes. Pero más allá de eso, <strong>el flotador se desinfla</strong>. Lo cual, ojito, no es malo: <strong>a la hamburguesería se va a comer hamburguesa</strong>.</p>
<p>Dicho esto, <strong><em>Los Vengadores</em> no pretende sentar una trama sólida más allá de un ritmo de manual y pasajes de acción bien dosificados</strong> —tomándose la libertad de ampliar un primer acto bien generoso para poder presentar, aunque sea mínimamente, a los personajes de cara a los neófitos de la serie que no hayan tenido contacto previo con ellos en las pseudo-precuelas—. Los mejores argumentos de una peli como esta son<strong> la acción bien servida y un hábil trenzado con elementos que sirvan para darle empaque al conjunto</strong>. En este sentido, <strong>el humor es el recurso más  y mejor empleado en <em>Los Vengadores</em></strong>.</p>
<p>Las dosis de guasa jorobera que se permite la cinta se agradecen, por cuanto<strong> restan la ridícula solemnidad que anhelaban <em>Thor</em> y, en menor medida, <em>Capitán América</em></strong>. De hecho, el mejor exponente de esta filosofía que hemos visto en la serie, los <em>Iron Man</em>, viene a poner a cada uno en su sitio, y de una u otra forma, <strong>la sombra de su presencia justifica los mejores momentos del film</strong> —la irrupción del hombre de hierro durante la recia charla de Loki con su hermano; el primer encuentro de <strong>Iron Man con Thor</strong>; los piques entre <strong>Stark y Rogers</strong>; y en un sentido más amplio,<strong> el encontronazo de Loki y Hulk en cierto ático</strong>—.</p>
<p>Precisamente aquí nos topamos con <strong>uno de los obstáculos insalvables del film</strong>. Aunque <strong>Whedon</strong> mantiene la dirección del elenco con buen pulso, la<strong> necesidad de colocar al Capi en primera línea para comandar al grupo se antoja más forzada que Belén Esteban en la escuela de Teleco</strong>. <strong>Iron Man/Tony Stark/ Robert Downey Jr. se merienda a toda la pandilla</strong> cada vez que aparece en plano, con lo que incluso en los momentos de rivalidad resulta incomprensible que el héroe de hierro no le aplique un contrachapado de aluminio a la carita del apolíneo soldado vestido de payaso. No cuela, amiguitos.</p>
<p>En cualquier caso, son ganas de buscarle tres pies al gato. <strong><em>Los Vengadores</em> es una peli que rezuma honestidad en su terreno</strong>, y que hábilmente ha coqueteado con las zonas más epidérmicas de una cierta hondura de cartón pluma para tratar de no tomar al espectador por un imbécil de baba fácil. No obstante, como decimos, <strong>Whedon es Whedon</strong>, y eso, insisto, no es malo —<strong>la sombra de Buffy es alargada</strong> en las escenas de tortas, especialmente en las de <strong>Johansson</strong>—. <strong>Pero tampoco es Nolan</strong>.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Crítica de &#8216;Intocable&#8217;: Movie for the Masses</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Apr 2012 10:11:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Piloto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
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		<description><![CDATA[Es difícil conciliar la idea de una obra artística —en cualquiera de sus manifestaciones— de compleja arquitectura que, al mismo tiempo, satisfaga el buche de una audiencia mayoritaria que tenga que esforzarse a regañadientes en descodificarla. Es realmente difícil. Esta premisa se convierte en una tesis de trabajo que respalda la holgazanería de quien, ante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-262" src="http://www.elpilotoautomatico.es/wp-content/uploads/2012/04/200412-INTOCABLE.jpg" alt="Intocable" width="550" height="344" /></p>
<p>Es difícil conciliar la idea de una obra artística —en cualquiera de sus manifestaciones— de compleja arquitectura que, al mismo tiempo, satisfaga el buche de una audiencia mayoritaria que tenga que esforzarse a regañadientes en descodificarla. Es realmente difícil. Esta premisa se convierte en una <strong>tesis de trabajo que respalda la holgazanería </strong>de quien, ante un bombazo de taquilla como <em>Intocable</em>, se limita a exiliar la posible calidad de una cinta como la que han<strong> dirigido a cuatro manos los franceses Eric Toledano y Olivier Nakache</strong>.</p>
<p>Y que no se me entienda mal. <strong><em>Intocable</em> tiene truco</strong>. Tras generosas capaz del maquillaje que administra su guión, que sigue a pies juntillas toda las estrategias de cualquier manual de escritura cinematográfica, el artefacto se desvela escuálido y carente de todo el peso que podría haber propuesto. Pero es injusto cuestionar una película como esta desde un prisma que trascienda el puro academicismo comercial. Y es que <em>Intocable</em> es, ante todo, una<strong> escalera de color que le hace la industria francesa a una cartelera que abusa de los CGI y de los códigos culturales que llegan facturados de importación </strong>a las salas de cine europeas —¡¡¡y que se coloca en el <strong><a href="http://www.imdb.es/chart/top?tt1675434">puesto 120 de la IMDb</a> </strong>con una <strong>puntuación de 8,4</strong>!!!—.</p>
<p><span id="more-261"></span></p>
<p><iframe width="550" height="309" src="http://www.youtube.com/embed/9Ro3dC4Z7Cg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Insisto: que no se me malinterprete. <em>Intocable</em> es, como decimos, un ejercicio que hace acopio de toda la artillería que se puede recopilar en los arsenales de los cientos de estudios de construcción de guión. Y la dirección de <strong>Nakeche y Toledano</strong> ni siquiera se toma la molestia de esconder una estructura que flota como un peso muerto en la superficie del relato, con personajes cuya evolución progresa a placer sin responder realmente a un arco coherente. La premisa parte de un joven senegalés que, tras asistir a una entrevista de trabajo con objeto de documentar acto de presencia y acceder a la prestación por desempleo, acaba siendo embaucado para <strong>asistir a un millonario tetraplégico de gustos y formas exquisitas</strong>.</p>
<p>Partiendo del programa de <strong>choque de universos culturales</strong>, <strong>Toledano y Nacheke</strong> se limitan a describir cómo <strong>florece una amistad basada en la autenticidad entre ambos personajes</strong>. Y poco más. El tratamiento epidérmico del drama de la inmigración en la capital francesa frente a los fastuosos excesos de la alta burguesía parisina llega incluso a rayar en una frivolidad que, por otro lado, serpentea peligrosamente con un<strong> tono que nunca deja de ser entrañable y enternecedor</strong>. La conexión del espectador con el relato es rápida como un analgésico intravenoso tras la inyección de intenciones de su <strong>primera secuencia</strong>, que marca con <strong>honestidad el trayecto que trazará la audiencia durante las casi dos horas siguientes</strong>.</p>
<p>El <strong>humor amable con pequeñas briznas de drama contextual</strong> es la receta predominante de <em>Intocable</em>, que por cuestiones de ritmo visita en contadas ocasiones las instalaciones suburbiales a las que los directores recurren para devolver al espectador a <strong>una realidad que, ojito, se reduce a un puñado de lugares comunes con los que apuntalar la pirámide de la historia</strong>. No hay en toda la película intención alguna de sentar cátedra haciendo alardes de estilo. En todo caso, en algún pasaje los directores y guionistas le tiran el guante a quienes afilan los lápices para sangrar la pragmaticidad de <em>Intocable</em>, ya sea en sentido explícito —la escena en la que, durante una entrevista de trabajo, le piden a Driss que describa sus actitudes— o haciendo acopio del escaso sentido de la figuración que de algún modo reivindica el film —la subtrama del cuadro, por ejemplo—.</p>
<p>En definitiva, <strong><em>Intocable</em> es un agradable canto a la amistad con el que dejarse dibujar una sonrisa</strong>, siempre y cuando <strong>bloqueemos toda intención de someter a examen la película</strong> —porque si la ponemos frente a frente ante la última propuesta de este tipo que pasó por la cartelera española, <em><a href="http://www.elpilotoautomatico.es/2011/06/20/critica-de-un-cuento-chino-nada-es-imposible/">Un cuento chino</a></em>, la cinta francesa puede sufrir <strong>más de un golpe crítico por debajo de la línea de flotación</strong>—.</p>
<p><a href="http://open.spotify.com/user/vodkaster/playlist/4w61zPTOLLhbIwm2xfl0T5"><strong>Escucha la banda sonora de Intocable en Spotify</strong></a></p>
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		<title>Crítica de &#8216;Los idus de marzo&#8217;: Todos los hombres del (candidato a) presidente</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Mar 2012 09:22:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Piloto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[2012]]></category>
		<category><![CDATA[Críticas]]></category>
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		<description><![CDATA[George Clooney es un hombre con una cierta conciencia política. O al menos, eso se esfuerza en subrayar públicamente. Su visión no es edulcorada ni optimista. Y en Los idus de marzo vomita toda la bilis que puede que lleve años almacenándose en los conductos gástricos de su cinefilia. Eso sí, que no falte institucionalismo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignnone size-full wp-image-255" src="http://www.elpilotoautomatico.es/wp-content/uploads/2012/03/170312-los-idus-de-marzo.jpg" alt="Los idus de marzo" width="600" height="440" /></p>
<p><strong>George Clooney</strong> es un hombre con una cierta conciencia política. O al menos, eso se esfuerza en subrayar públicamente. Su visión no es edulcorada ni optimista. Y en <em>Los idus de marzo</em> vomita toda la bilis que puede que lleve años almacenándose en los conductos gástricos de su cinefilia. Eso sí, que no falte institucionalismo en fondo y forma. Ya desde el comienzo mismo de la cinta deja claro el amor que profesa el cano guaperas cafetero por el <strong>thriller político setentero</strong>. Diríase que <em>Los idus de marzo</em> es una carta de amor adolescente al mejor <strong>Pakula</strong>, con algún que otro arquetipo directamente importado desde aquella forma de hacer cine comercial, en la que al espectador se le presuponía algo de inteligencia.</p>
<p>Toda la primera mitad de la cinta traza el retrato del <strong>idealismo</strong>, silueteado dentro de las formas de un <strong>Ryan Gosling</strong> que una vez más demuestra que lo suyo es ser un<strong> jamón de pata negra, cinco jotas y cortado en delgadísimas lonchas</strong>. En torno al joven responsable de comunicación de la campaña del políticamente apolíneo Mike Morris —<strong>¿ha trasladado Clooney a Harrison Ford como el ideal de presidente norteamericano?</strong>— una camarilla personajes pululan circundando la pureza del héroe trágico: el sabio y venenoso director de campaña, el adulador y sibilino tentador que representa a la otra parte, la periodista que esconde a una carroñera tras la piel de la inocencia y, cómo no, la becaria zumbona que pondrá todo patas arriba. Como telón de fondo, <strong>uno de los escenarios del cainismo de occidente</strong>: unas primarias demócratas en Estados Unidos.</p>
<p><span id="more-254"></span></p>
<p><iframe width="550" height="309" src="http://www.youtube.com/embed/gKTyidgWjys" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Confieso que <strong>pequé de un error capital </strong>antes de ver <em>Los idus de marzo</em>: deposité unas <strong>altísimas expectativas en lo nuevo de Clooney</strong>. La idea de que el director de <em>Buenas noches y buena suerte </em>hubiese construido una película que se centra en las misántropas bambalinas de la política que le es afín se anticipaba como un ejercicio de agria sinceridad que, para qué nos vamos a engañar, me producía un morbo atroz como acólito del desencanto. Pero nada de eso. <strong>George Clooney mete la puntita, pero esto no funciona con decimales</strong>.</p>
<p>Cierto es que <em>Los idus de marzo</em> se entiende como un pequeño anticipo que <strong>el espectador tiene que completar tratando de meterse en la piel de las decisiones que adopta el maquiavélico Stephen Meyers</strong> a medida que va transformándose en un oscuro protector de sus ideales. El conjunto de secuencias en las que<strong> el protagonista de la cinta va dándose de bruces con la realidad</strong> detallan con sutileza y elegancia el tránsito desde la luz a la oscuridad que recorre éste, pero el problema no está en la habilidad que demuestran Clooney, Heslov y Willimon para ser honestos con esa transformación. El <em>quid</em> de la cuestión está en el <strong>recurso pueril y limitado que detona el descenso a los infiernos de Meyers</strong>.</p>
<p>De igual manera que durante toda la película se asiste a un<strong> soberbio derroche de inteligencia y talento</strong> —menudo equipazo se ha buscado el otrora <strong>doctor Doug Ross</strong>, y no sólo en la <em>troupè</em> interpretativa—, no puede evitarse caer en el reproche de que <strong>durante los momentos más intensos de la fanfarria, los integrantes más importantes de la orquesta la pifian en notas de notable importancia</strong> para el conjunto, lo cual acaba desmereciendo un resultado final que<strong> acaba por arrastrar hasta el cierre abierto de la cinta un cierto tufillo de decepción</strong>.</p>
<p>Pero como digo, el problema parece no ser de nadie en concreto —¡¡guión!! ¡¡guión!! ¡¡guión!!—. No hay cabeza que ruede necesariamente como responsable del conato de desolación que acaba por imprimirse a la conclusión de la peli. <strong>Los actores están, en general, fabulosos</strong>, cada uno en su parcela de lucimiento personal —no sólo <strong>Gosling y Clooney</strong>, sino también <strong>Marisa Tomei, Philip Seymour Hoffman, Paul Giamatti </strong>o el siempre maravilloso <strong>Jeffrey Wright</strong>, errando por sosainas y lacios <strong>Evan Rachel Wood </strong>y el aburrido-de-cojones <strong>Max Minghella</strong>—, el <strong>personal técnico y artístico hace excelentes méritos</strong> —especialmente en el caso de <strong>Alexandre Desplat</strong>, que a medida que avanza el fin se va viniendo arriba con una partitura cada vez más potente y envolvente— y la maquinaria demuestra estar bien engrasada. Pero como decimos, en cierto momento de la trama, uno llega a hacerse una pregunta que, en su formulación, radica el problema de la peli: <strong>¿ah, pero de esto se trata?</strong></p>
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		<title>Crítica de &#8216;Luces Rojas&#8217;: Cortés busca el prestigio</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Mar 2012 22:48:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>El Piloto</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[2012]]></category>
		<category><![CDATA[Críticas]]></category>

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		<description><![CDATA[En apenas cinco años, Rodrigo Cortés lo ha petado. Fue entonces cuando se estrenó Concursante, su esperada opera prima, con la que saltaba al largometraje tras una muy laureada trayectoria como cortometrajista. 15 Días fue la pequeña gran película que más aplausos le valió hasta el momento. Y bien merecidos además. Un pequeño experimento destinado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.elpilotoautomatico.es/wp-content/uploads/2012/03/luces-rojas-040312.jpg" alt="Luces Rojas" title="" width="550" height="377" class="alignnone size-full wp-image-247" /></p>
<p>En apenas cinco años, <strong>Rodrigo Cortés lo ha petado</strong>. Fue entonces cuando se estrenó <em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=4H22OCZGXzo">Concursante</a></em>, su esperada opera prima, con la que saltaba al largometraje tras una muy laureada trayectoria como cortometrajista. <em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=bSLga82HWag">15 Días</a></em> fue la pequeña gran película que más aplausos le valió hasta el momento. Y bien merecidos además. Un pequeño experimento destinado al lucimiento y a la morbosa atención del circuito internacional puso su nombre en boca de propios y extraños. La película era <em>Buried</em>, una obrita equipada con<strong> la misma pólvora mojada que esta <em>Luces Rojas</em></strong>.</p>
<p>Ahora, por lo menos, Cortés se libera de la impostura de los ejercicios de estilo que quiso proyectar con aquella pirotécnica intriga funeraria. <em>Luces Rojas</em> no le tiene miedo a los convencionalismos, y en ese sentido, se agradece que el hombre orquesta –porque <strong>Rodrigo Cortés dirige, escribe, edita, pinta y colorea, como diría <a href="https://twitter.com/#!/@labambola">Cristina Domínguez</a></strong>– salga a la plaza a pecho descubierto, dispuesto a dar capotazos defendiéndose únicamente con el estoque que blande en forma de dirección y guión. Bueno, sí. Y montaje.</p>
<p><span id="more-246"></span></p>
<p><iframe width="550" height="309" src="http://www.youtube.com/embed/oFvqfS-CxbI" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<p><span style="font-weight: bold;">La historia de Luces Roja mola</span></p>
<p>La película trata de un par de científicos que se ganan la vida a base de subvenciones académicas basadas en destapar a charlatanes, médiums, paragnostas y demás gentuza sacacuartos de los estercoleros de lo sobrenatural. Por un lado, la experimentada maestra que ya se enfrentó a Simon Silver, el <em>best of the best </em>del mundo paranormal –un divertido <strong>Robert De Niro</strong>, que interpreta a un <em>greatest hits</em> del cacareo de multitudes, amasado a partir de figuras como <strong>Uri Geller, David Copperfield o Anthony Blake</strong>– y que está rota por dentro por una desgracia personal. Por otro, un joven alumno que unas <strong>veces es físico, otras es psicólogo, unas es torpe, otras es intrépido</strong>, y que ve en la reaparición del misterioso Silver la oportunidad de <strong>asestar un golpe de gracia sobre todos los abrazafarolas de la parapsicología</strong>.</p>
<p>El tono que desarrolla <em>Luces Rojas</em> desde el inicio es todo un acierto. Cortés tiene un retorcido sentido del humor, y sabe venderlo en sus historias. Eso aporta personalidad y empaque a los personajes de la doctora sobrada y del apocopado ayudante. Aquí va el primer error. <strong>Podría pensarse que los personajes son complejos, llenos de aristas y dotados de una insondable personalidad. Y un carajo, amigo Cortés</strong>. Ambos personajes viran en función de las necesidades de la historia, y donde antes había una imperturbable defensora del racionalismo cientifista, luego nos topamos con una frágil sufridora en silencio. Por no hablar del asistente atento y casi desorientado que cuando se viene arriba es capaz de todo y más.</p>
<p><strong>De oca en oca</strong></p>
<p>El principal error de <em>Luces Rojas</em> reside en las situaciones que plantea y sobre las que pivotan las progresiones de la historia. Como no quiero diseccionarte el guión, me quedaré en el burladero señalando que en<strong> hasta cuatro momentos claves, el libreto de Rodrigo Cortés se salta las casillas al tutún sin importarle el compromiso que debería adquirir con la coherencia de su relato</strong>. Aunque claro. El discurso mismo que sostiene en su narración juega precisamente a ese engaño, según el cual cuando quede patente el truco, probablemente el espectador se haya olvidado del momento en que intuyó cómo el director cambiaba la moneda de mano sin que aparentemente nos diésemos cuenta.</p>
<p>Todo está estrategicamente situado a lo largo de ese mapa que es el guión de Cortés para que alcanzar la casilla de llegada sea un éxito. El problema es que a medida que avanzamos por el tablero, <strong>no sabemos si estamos asistiendo a un parchís, a ajedrez, damas, backgammon, monopoli o la oca</strong>. El cambio de registros y el uso constante de recursos que se solapan entre sí podría haber sido un síntoma de habilidad y complejidad narrativa. Pero en lugar de eso, <strong>el resultante es un Happy Meal servido en un Telepizza</strong>.</p>
<p>El batacazo gordo, en definitiva, es que <strong>las concesiones y la confianza que requieren ser invertidas durante el visionado de<em> Luces Rojas </em>exigen de una contraprestación en honestidad durante el desenlace</strong>; honestidad que<strong> nunca llega</strong>. Y aquí está el jarrazo de agua helada que supone la peli.</p>
<p>Es como disfrutar de un banquete exquisito y completísimo mientras retrasas la pregunta ineludible: <strong>¿y esto quién lo paga?</strong> Claro, <strong>lo pagas tú</strong>. Disfrutaste mientras deglutías como un gordo cabrón, pero cuando toca hipotecar la nómina para saldar la deuda adquirida durante la comilona, descubres que los manjares ahora saben a ceniza en tu boca. <strong>Y <em>Luces Rojas</em> te deja esa cenicienta sensación en el paladar cuando todo queda resuelto</strong>. Y decir <em>resuelto</em> es un acto de pura generosidad, eh.</p>
<p>Por último, <strong>ojito con las referencias, tanto procedentes del cine como, al loro, de series</strong>. En cuanto cojas la primera tras los créditos, <strong>habrás resuelto la película</strong>.</p>
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