Crítica de ‘Los Vengadores’: Iron Man y compañía
Lunes, abril 30th, 2012
Si no me falla la memoria, la idea de hacer un gazpacho cargadito de superhéroes parte de Iron Man, es decir, del año 2008. Ya entonces empiezan a conjugarse todos los ingredientes que, año tras año, han venido funcionando como precuelas episódicas de Los Vengadores, adaptación de una de las líneas best of the best del sello Marvel. En cuando la editora de tebeos se hizo con su propia firma cinematográfica y pudo adquirir los derechos de explotación de los personajes que integran su troupè para el celuloide, se puso manos a la obra. Así, lo que se anticipaba como un proyecto patente aunque aún nebuloso en la primera aventura de Tony Stark acabó componiendo un retal de personajes, cada uno con su propio universo, cuyas vías convergían en este menú explosivo.
Pasemos revista. Con las dos entregas de Iron Man empezamos a conocer a los personajes que servirán de enlaces para cada una de las entregas previas a Los Vengadores. Nick Furia y el Agente Coulson participan en todas las fiestas, pero no será hasta Thor y Capitán América cuando comience a dársele continuidad al relato precedente, introduciendo dos elementos fundamentales en el argumento de Los Vengadores: el tesaracto —o cubo cósmico— y el dios Loki. Un par de adaptaciones de Hulk pululan entremedio. Una vez puestas todas las cartas sobre la mesa, la intención de la película es, por un lado, justificar la cohesión de esta bomba de relojería, como define el doctor Bruce Banner AKA Hulk al grupo; por otro, desarrollar una trama en la que la evolución entre los distintos personajes case con el aguacero de acción al servicio del espectáculo que requiere un menú King Size de este calibre.

