Crítica de ‘Súper 8′: porque tú también fuiste un Goonie
Domingo, agosto 28th, 2011
Ingenuidad
Cuando se echa un vistazo al cine de género que se ha hecho en los últimos 40 años, uno de los puntos que más llama la atención de los cinéfagos es la sofisticación progresiva que han ido adoptando las pelis en cuanto al tono. Se hace cine para espectadores cada vez más listos (listillos, mejor dicho). Resulta difícil, cuando no imposible, dársela con queso a una platea que tiene referencias casi directas de cualquier cosa en esa Larrousse 2.0 que es la Wikipedia.
Ahí yace uno de los logros de Super 8. La peli hecha al alimón por J.J. Abrams y Steven Spielberg (más tarde explicaré porqué creo que está hecha al alimón) apela a la ingenuidad que empezó a desaparecer durante la segunda mitad de los años ochenta, en pleno cénit de cinefilia palomitera. Precisamente, esa ingenuidad, esa inocencia en el fondo y en la forma de este entrañable y a ratos siniestro cuento de ciencia-ficción, es vital para poder disfrutar lo que se cuenta durante casi dos horas.

