Archivo de junio, 2011

Crítica de ‘Un cuento chino’: nada es imposible

Lunes, junio 20th, 2011

Un momento irrepetible

Una casualidad es casual, pero no por ello menos especial. Ni menos necesaria. Una porción única y exclusiva de existencia que se pierde, y de la que sólo perdura la estela, el surco en la arena, de quien pudo verla, sentirla, vivirla y saborear el agridulce néctar que emanó de esa herida en la realidad, justo antes de empezar a cicatrizar.

Casualidad es el nombre que no se escribe en esta película, Un cuento chino. Una fábula multicultural que sobrevive dentro y fuera de su propio mundo en un oasis que se resiste a la modernidad, la tecnología y el vertiginoso mundo que le rodea. Como le ocurre a su propio protagonista, Roberto. Ese ermitaño, anacoreta y cascarrabias que regenta una ferretería; meticuloso, rutinario, gris y nostálgico. Un cazador de momentos imposibles, de ironías perversas. De chistes helados contados por la providencia. Un tipo normal y corriente. Solo y solitario. Flagelado por su propia melancolía. Un observador lejano de casualidades que acaba siendo el centro sobre el que pivote una: un muchacho chino que, por obra y milagro de una carambola del destino, acaba con sus huesos instalados en la vida monótona de este ferretero.

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Crítica de ‘Insidious’: quiero y no puedo y no quiero

Domingo, junio 19th, 2011

El terror cuesta

No es fácil hacer cine de terror. Un puñado de temas recurrentes y la facilidad para caer en ridículos patinazos son amenazas reales para cualquier cineasta que quiera atreverse con el género. Hace siete años, el tándem australiano Wan-Whannell perpetró una gamberra y sofisticadamente sucia renovación del subgénero de serial killer con la primera entrega de Saw. Aquella película resultó ser un bofetazo de frescura, y maravilló a propios y extraños con su espectacular arranque y su aplastante final, aunque director y guionista demostraron su inexperiencia en un tramo central tan aburrido como abrupto en la narración.

Poco han aprendido estos chicos en todos estos años. Aunque llegan más hábiles. Con Insidious se cambian de campo, y aún dentro de la parcela del terror, se adentran en el terreno de la casa encantada, aunque con unos toques que, como en la macabra saga de Saw, introduce elementos ciertamente originales y certeros. El problema, no obstante, vuelve a estar en la dispersión y la obsesión de ambos por no ajustarse a unas normas que, si bien funcionan para los grandes maestros (De Palma, Polanski), estos chicos rechazan con el soberbio ímpetu de una juventud que ya se les debería haber pasado.

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