Crítica de ‘Balada triste de trompeta’: historias para no reir
Domingo, diciembre 26th, 2010
Huracán de la Iglesia
Álex de la Iglesia es el pata negra del cine español. En fondo y forma. Ríase usted de los Amenábar, Almodóvar, Bayonas y demás franquiciados en el mercado exterior. Álex es nuestro Álex. Auténtico, fiel y desbocado. Pese al puntual escarceo con el cine de consumo (Los crímenes de Oxford), Álex de la Iglesia ha sabido hacer su cine. El suyo. El de todos.
En Balada triste de trompeta hace un cine tan hermético por el contenido como universal por lo simbólico. Los dientes del engranaje de esta máquina salvaje y bestial se componen del anecdotario histórico de este país esquizofrénico que es España. Pero la forma en este juglar de la imagen cuenta su historia podría ser admirada de un modo profundo por cualquier espectador ajeno a la historia reciente del país. E incluso, sin dominar la lengua (aunque se perdería alguna de las joyas más corrosivas que se han visto en una pantalla).


