Sherlock Holmes: guía para un héroe postmoderno en cinco pasos

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Un sabueso más en el vencindario

No tengo muy claro de quién fue la idea. Probablemente fue de Joe Silver, el orondo productor detrás de Arma Letal o Matrix. Otro de los sospechosos es Guy Ritchie, armero real del cine videoclipero más allá de la pirueta visual. Uno de los dos tuvo la idea de renovar el bestiario de superhéroes modernos tirando de archivo, y quizás al igual que el dadaísmo eligió su nombre para el movimiento, al abrir el libro de candidatos Sherlock Holmesfue el elegido. Pero podría haber sido otro.

Sherlock Holmes no tiene nada que ver con Abraham Van Helsing

O al menos, hasta ahora era así. Como mucho, fueron puntuales coetáneos. Pero nada más. Sin embargo, la última película perpetrada por los arriba expuestos pone a ambos a la misma altura en lo que a representación postmoderna se refiere. Si Stephen Sommers hizo del cazavampiros un héroe de acción embadurnado en gadgets que usaba con la solvencia de un Batman decimonónico, el Sherlock Holmes que recordaremos con elcómico semblante de Robert Downey Jr. está impregnado de una baba de Madelman todoterreno que se invita a conocer en esta revisión del detective por excelencia.

Paso 1: cuanto más rápido, mejor

Hoy día hay prisas para todo. El acto contemplativo es una pieza de arqueología que no tiene lugar en el cine comercial actual. ¿Qué es eso de ir recopilando pistas o fundamentar la investigación en una profunda observación? ¡Nada de eso! Holmes escudriña su reloj, echa un vistazo a su alrededor y ya tiene claro todo lo que ocurre. El resto es un mero trámite, una excusa para el entretenimiento y la acción.

Desde los créditos iniciales, la cámara rápida intoxica la puesta en escena; el montaje veloz a partir de contraplanos se hace fundamental para clavar al espectador en la butaca; y por supuesto, la mano ágil del mago tiene que despistar (des-pistar, quitar pistas, léase) para que no veamos el truco, porque Sherlock Holmes, la película, no es más que un inflado truco de feria en el que se oculta la bolita ante nuestros ojos para tenernos distraídos durante un par de horas y pico.

Paso 2: 4 x 4 no siempre son 16

El héroe postmoderno es como un pantalón vaquero: tiene que funcionar en cualquier situación. Sherlock Holmes tiene que tener más solvencia que un jovenzuelo ante su primer piso de alquiler; si no, está perdido. Por eso esta visión epiléptica de Holmes nos lo presenta como un brillante estratega que ve el mundo a cámara lenta.

Un tipo que vive un par de pasos por delante que, además, puede usar esa ventaja para todos las situaciones que se le presenten. Lo mismo para escudriñar al cliente de su esquiva amante que para repartir tortas como ladrillos en combates clandestinos. Hay que estar preparados para todos los terrenos, ya que nunca se sabe en qué vericuetos nos van a situar los guionistas.

Paso 3: la acción no es una opción

Por supuesto que no. 128 minutos dan para mucho. Podríamos ver unpartido de fútbol de tercera regional; registrar el crecimiento secuencialde un lirio; contar las hebras de un cojín; hacer recuento de todos los personajes que se han visto en Los Simpsons hasta hoy…

Pero si vamos a ver una película como Sherlock Holmes, queremos entretenimiento. Puro, duro y genuino. De esto le sobra a la peli hasta supurar por exceso. Y para conseguirlo, Holmes se ha inyecta 14 miligramos de indianajonsina intravenosa, una toxina muy útil si se trata de saltar, trepar, correr, luchar, o vivir situaciones límites en las que sacar un billete para el cementerio es cuestión de milímetros (o de carecer de un albacea de la sensatez como el santo Watson).

Paso 4: paranormal mejor que corriente

Ya trataremos como es debido el tratamiento de lo paranormal en Conan Doyle, la mente tras el Holmes primigenio. Antes tengo que conseguir una biografía de su amigo y adversario intelectual Erich Weiss (A.K.A. Harry Houdini). El más allá y los transbordos al más acá eran un caldo de cultivo fundamental en los fogones culturales de donde surgió Holmes. Por tanto, la reinvención del personaje invitaba obligaba a teñir de paranormal la trama de este sabueso.

Tanto New Age y tanta pamplina del mundo actual hacen que se establezca un excelente puente de paso entre aquella época y la actual, y la inclusión de un malo malísimo que emplea artes nigrománticas para objetivos políticos le viene como anillo al dedo a un Sherlock Holmes quedeja caer los hombros ante cuestiones que insultan toda lógica inteligente.

Por lo tanto, ahora más que nunca, el Sherlock Holmes postmoderno se mea con elegancia en cualquier sugerencia de que la magia y el mundo de lo paranormal metan la mano en la caja del sentido común.

Paso 5: el original me la pela; prefiero la referencia

Obviamente, el héroe postmoderno debe ser un frito variado de múltiples procedencias. La referencia mola, y con Holmes lo tenían a huevo. Otro de los héreos postmodernos, Greg House, está basado a su vez en el propio detective creado por Arthur Conan Doyle. La gracia es que más que en el propio Holmes, House parece encontrar su referente en Joseph Bell, el personaje real que inspiró al novelista para crear a su sabueso freelance.

Suma y sigue: Bell-Holmes-House.

Bien. En este caso, el nuevo Sherlock Holmes parece guardar más semejanzas con el referente catódico-hospitalario del personaje de quien toma la referencia. Es algo enrevesado, pero sirve para ver clara la cuadradura del círculo: para crear un nuevo héroe postmoderno, este Sherlock Holmes no se inspira en el Holmes literario, sino en el Holmes televisivo que vemos en el Princeton-Plainsboro.

Pues bien, suma y sigue: Holmes-House-Holmes. Y para completar la pamplina: Bell-Holmes-House-Holmes.

Hoy por mí, mañana… por mí

Ten cuidado. Donde aquella película dio vergüencita ajena (recuerda… el Van Helsing de Sommers), esta consigue entretener y divertir, aunque sea a golpe de efecto, mentira y artificio. En conjunto, el producto es redondo, que no es poco, y la práctica totalidad de los elementos que componen el tejido de este Sherlock Holmes favorecen para que se eche un buen rato(especialmente, la música de Hans Zimmer y Lorne Balfe). Veamos si se mantiene el pulso en la segunda parte que, de seguro, confirmará la amenaza de franquicia de este Holmes.

En fin. Una película que puede definirse con una palabra.

Elemental…

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