OX-3 de Negroponte: Dios le da pan a quien no tiene hambre y un portátil al que está esmayao

xo-3

Nicholas Negroponte, ese gran cantamañanas.

Teoría de la Información fue mi bestia negra en la facultad. Y pese a lo dificultoso que me resultó aprobar, nunca me olvidaré de ese nombre (además del de Paco Sierra, el profesor, hoy Decano de Ciencias de la Comunicación de Sevilla). Nicholas Negroponte.

Por siempre, tendré ese nombre asociado al concepto de la colonización cultural y tecnológica. Un lobo con piel de cordero. Su plan: un portátil para cada niño. Para cada niño del Tercer Mundo, claro. Ahí hay poca competencia. Porque con HP o Acer no te atreves, ¿verdad, Nicolás?

Un portátil para cada niño – OLPC.

Ese es el nombre de su organización. Ya han vendido muchos portátiles en las zonas más deprimidas del planeta. Se supone que iban a hacerlo a un coste mínimo. Ínfimo. De unos 100 euros. Al final, la roncha subió una mijita. Pero seguían siendo baratos.

Imagínate el margen de beneficio que se sacaron con esa máquina, esa con la que estás leyendo esto. Con lo que te sangraron.

Estos portátiles se llamaban (se llaman) OX y OX-2. Y como no hay dos sin tres, aquí tenemos el nuevo gadget.

El OX-3.

El OX-3 es una chulada de pantalla táctil a todo color. Es flexible, tiene asa, se conecta a internet, sirve para leer eBooks y encima cuesta cuatro duros (unos 50 euros, más o menos). Quiero cinco de éstos. Ya veré que hago con los otros cuatro.

Seguro que tú también te apuntas. Pero no. Nicholas no pretende vender ninguno de estos en Occidente. Los niños enfermos, hambrientos y moribunos son un mercado más interesante. Un mercado de primera, que dirá en sus reuniones de ejecutivos. Esas reuniones en las que pretenden tomarnos el pelo cambiar el mundo.

Internet para todos.

Negroponte pretende que la educación y la información lleguen a cualquier rincón del mundo. Y para ello, un portátil y una buena conexión a internet son fundamentales.

Y un carajo para usted, Nicolás.

Nadie obliga a nadie a enfundarse en traje de Capitán Planeta. Está claro. Pero si va a hacer algo, por lo menos no nos tome el pelo. Si su idea es cambiar el mundo (para mejor, que para peor pocos esfuerzos se requieren) haga algo útil de verdad, en lugar de llenarse los bolsillos y la dignidad con palabrería y retórica.

El avance de los países en desarrollos no depende de un portátil ni de internet. Depende de que les permitan explotar sus propios recursos y beneficiarse de ellos. Depede de que puedan hablar de tú a tú con las naciones desarrolladas. Depende de que se deje de fomentar conflictos internos para que no incordien mientras nos llevamos los muebles por la ventana.

Pero bueno Nicholas Negroponte. Qué más da.

El portátil es una chulada. Eso sí. No veas lo que van a fardar esos niños desnutridos de camino al taller de Nike.

Ya te digo.

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